La firma del presidente equivale a la promulgación de la ley que fue definitivamente aprobada por el Congreso estadounidense casi por unanimidad.
Esta reforma, la primera de tal amplitud desde la Guerra Fría, había sido propuesta el verano último por la comisión investigadora independiente sobre los atentados del 11 de setiembre de 2001, y fue ardorosamente defendida por las familias de las víctimas de los atentados.
Se supone que su finalidad es poner fin a los problemas de funcionamiento de esos servicios, cuestionados por no haber podido impedir los atentados de 2001 y por haber suministrado informaciones erróneas sobre el supuesto arsenal de armas de destrucción masiva en el Irak de Saddam Hussein.
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