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Washington espera que el nuevo proyecto de resolución, presentado por EEUU, el Reino Unido y España, cuente finalmente con los votos suficientes en el Consejo de Seguridad para su aprobación, pese al manifiesto rechazo de países como Francia, Rusia y China.
Bush presionó ayer martes al Consejo de Seguridad y le pidió que "haga honor a su palabra" y obligue a Irak a desarmarse, al tiempo que insistió en que EEUU, que tiene ya a 180.000 soldados en el Golfo Pérsico, no renunciará a ir sólo a la guerra.
"Por la seguridad de Estados Unidos y por la paz del mundo, Sadam Husein será desarmado de una manera u otra", indicó hoy Bush, que volvió a repetir que "el uso de la fuerza es mi opción última".
La Casa Blanca insiste en que aún no ha tomado la decisión de ir a la guerra, pero está preparando a buen ritmo el día después a un eventual derrocamiento de Sadam Husein.
Los planes incluyen una petición al Congreso para que autorice un gasto adicional de 95.000 millones de dólares para afrontar la guerra, informó en su edición de hoy The Wall Street Journal.
Los expertos afirman que una guerra de dos meses con participación de 250.000 solados costaría unos 40.000 millones de dólares y cada día adicional unos 500 millones.
Washington tiene también prevista la depuración de unos 2.000 miembros de la elite iraquí, que serán capturados y posiblemente juzgados, y que figuran ya en una lista elaborada por la CIA, el Departamento de Defensa y el Departamento de Justicia.
Según The New York Times, estas 2.000 personas tienen vínculos estrechos con Sadam Husein y sus allegados, o se sospecha que apoyan a grupos terroristas, por lo que "muchas de ellas podrían ser juzgadas por crímenes de guerra o crímenes contra la Humanidad".
Washington espera que esta amenaza fuerce a muchos de ellos, incluso a Sadam Husein, a exiliarse para evitar su procesamiento, aunque el líder iraquí manifestó en una entrevista con la cadena de televisión CBS que morirá antes de abandonar su país.
Bush pronuncia hoy ante el American Entreprise Institute un discurso en el que argumentará que un cambio en Bagdad puede ser un revulsivo democratizador en el mundo árabe.
El Pentágono prosigue su despliegue en la zona, donde ya hay dispuestos al combate 80.000 soldados, y hoy ordenó la movilización de otros 16.000 reservistas.
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