El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Parlamento Europeo, que funciona en Estrasburgo, aumenta sus miembros a 788. Suma en total 162 diputados desde noviembre, pero además los 15 viejos miembros de la UE deben ceder diez representantes en promedio para dar lugar a sus pares de los nuevos países. La excepción fue Alemania, que conservará los 99 legisladores actuales.
Aun más compleja será la convivencia de los comisarios ministros, comunitarios que pasarán de 20 a 30 a partir del 31 de octubre, cuando finalice el mandato de los actuales funcionarios.
La distribución de los comisarios en favor de los nuevos miembros significará para Gran Bretaña, Italia, Alemania y Francia, perder a uno de sus dos representantes actuales.
El grupo de los 15 (antiguos) miembros afrontará preocupaciones que van desde la posibilidad de recibir nuevos flujos migratorios desde el Este hasta que las multinacionales opten, como lo están haciendo, por radicarse en ciudades como Bratislava, Praga o Budapest.
Rusia, que defiende su no integración de la UE, pero a la vez reclama la extensión de acuerdos de cooperación económica, deberá enfrentar la tenaz oposición de sus ex aliados soviéticos y actuales vecinos a que esos acuerdos se concreten. Lituania, Polonia, Estonia y Letonia, entre otros, recelan de Moscú por su pasado, pero también por su política presente, que se refleja claramente en el tratamiento del conflicto con Chechenia.
Dejá tu comentario