El canciller alemán, Gerhard Schröder, y el presidente estadounidense, George W. Bush, ayer en la Casa Blanca. El debilitado canciller alemán se sumó a la línea dura del norteamericano contra el programa nuclear de Irán.
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En sus primeras declaraciones tras su asunción, éste dijo que llevará adelante una política moderada, aunque ratificó el controvertido programa nuclear de su país y señaló que Irán «no necesita» tener relaciones con EE.UU.
Según dijo Bush tras una reunión con el canciller alemán
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