El presidente de Irán, Mahmud Ahmadinejad, asistió con la delegación de su país al discurso de su par estadounidense, George W. Bush, ante la asamblea general de ONU, pero no aplaudió la intervención como es la costumbre diplomática.
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Bush se había referido al gobierno de Irán como un "régimen brutal" que "niega a su pueblo los derechos fundamentales".
Sin embargo, la República islámica tuvo un papel menos preponderante que el esperado en el discurso del presidente estadounidense, con sólo una referencia directa.
El mandatario se mostró crítico con "los fracasos" del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, al que acusó de permanecer "callado ante la represión de regímenes desde La Habana y Caracas hasta Pyongyang y Teherán, mientras centraba sus críticas en Israel".
Luego, en otro tramo de su discurso, dijo que los países "civilizados" tienen el "deber" de ayudar a Irak, Afganistán y Líbano, informó una agencia de noticias.
"Los ciudadanos valientes de Irak, Afganistán y Líbano eligieron la democracia y los extremistas respondieron poniéndolos en su mira homicida", dijo.
"Los extremistas están haciendo todo lo posible para terminar con esta joven democracia. Los pueblos de Irak, Afganistán y Líbano pidieron nuestra ayuda. Cualquier país civilizado tiene el deber de apoyarlos", agregó.
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