Este programa de inteligencia -similar a uno de menor alcance realizado durante la Guerra del Golfo en 1991- busca, además, establecer cualquier movimiento financiero de allegados a Saddam Hussein. Las autoridades ya tienen una agenda de entrevistas con miembros de la comunidad árabe, aunque «voluntarias», según se aclaró. A su vez, fuentes de la Casa Blanca revelaron que planean un incremento en las partidas para desplegar una vasta red de espionaje sobre los mismos estadounidenses. «El presidente está muy comprometido en ayudar al director (del FBI, Robert) Mueller con la reorganización que el FBI lleva a cabo desde el 11 de setiembre y confía en que el Buró Federal de Investigación pueda responder», dijo un funcionario estadounidense que pidió el anonimato.
Agregó que la conversión del FBI de una agencia que haga cumplir la ley en una que también pueda recolectar y analizar información obtenida mediante el espionaje dentro de fronteras provocará «un aumento en su capacidad».
En otro informe, el diario «Los Angeles Times» indicó que una flota de camiones iraquíes transporta armas biológicas, desplazándolas por todo Irak, lo que dificultará la misión de los inspectores de armas de la ONU. Los supuestos laboratorios móviles se desplazan por las rutas y atestadas calles de Irak, y pueden tener el aspecto de camiones de helados, casas rodantes o camiones con acoplado, dijeron funcionarios y expertos al diario.
La hipótesis es que los vehículos cargan agentes biológicos como bacterias de ántrax o de botulismo, agregaron.
El jefe de la Comisión de Control, de Verificación y de Inspección de Naciones Unidas (Cocovinu),
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