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"Estas historias que circularon sobre el Departamento de Defensa no son verdaderas", dijo el subsecretario de Defensa para la elaboración de políticas estadounidense, Douglas Feith. El funcionario, un hombre poco proclive a hablar con la prensa, señaló que "están empezando a cobrar magnitud de leyendas urbanas" referidas al caso.
En tanto, un funcionario del Pentágono dijo que el gobierno del presidente George W. Bush quiere despejar por completo los rumores sobre la "fabricación" de pruebas sobre Irak.
Por su parte Blair, acusado de haber presionado a sus servicios de inteligencia para presuntamente "inflar" pruebas sobre las supuestas armas de destrucción masiva iraquíes, debió aceptar las exigencias de la oposición y anunció el lanzamiento de una investigación parlamentaria sobre el caso. Blair, por su parte, dijo que aceptó la creación de la comisión parlamentaria porque, "mejor que tener alegatos hechos por fuentes anónimas, alegatos que son completamente falsos, si alguien tiene evidencias, que las presente".
El primer ministro británico enfrenta una ola de críticas por parte de laboristas rebeldes y conservadores, quienes dudan de la credibilidad del gobierno británico por la guerra en Irak. Sin embargo, Blair dijo que el informe de inteligencia británico publicado en septiembre último no fue "modificado ni alterado" por Downing Street.
Blair es acusado de haber "presionado y hasta haber distorsionado" la información recibida por los servicios de inteligencia británicos para exagerar la amenaza de los arsenales atribuidos a Saddam Hussein y de esta manera poder lanzar la guerra contra Bagdad.
Blair afirmó frente a los diputados que la comisión, que incluye a miembros de varios partidos políticos, podrá realizar la investigación exigida en los últimos días. "Le doy la bienvenida a esta medida y le aseguro a la Cámara (de los Comunes) que el gobierno cooperará enteramente con este tema", afirmó.
Además prometió que publicará el estudio una vez investigados los temas. "Quiero dejar en claro a este parlamento que no hubo ningún intento por parte del gobierno o de algún ministro en Downing Street para distorsionar información de inteligencia", agregó.
En un debate muy acalorado en el parlamento, que generó interrupciones y hasta insultos, Blair dijo que las tropas británicas, junto a 1.400 expertos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia "encontrarán las armas en Irak".
"No tengo la más mínima duda que encontrarán la evidencia en Irak sobre la existencia de esas armas", dijo.
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