Miami - Un aumento destacado en el número de venezolanos que buscan asilo en Estados Unidos ha llevado a algunos a ver paralelos con lo que ocurrió con la Cuba comunista a principios de la década del 60.
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En la medida en que el presidente venezolano, Hugo Chávez, aprieta cada vez más su control sobre la nación petrolera, ciudadanos ricos y de clase media están emigrando del país, tal como hicieron sus pares de La Habana hace más de 40 años.
En 1998, cuando Chávez fue elegido por primera vez, sólo 14 venezolanos pidieron asilo en Estados Unidos. La cifra se elevó a 1.086 en los doce meses que terminaron el 30 de setiembre, según los últimos datos del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos.
Quienes buscan asilo son sólo una parte de un éxodo mayor, según activistas de Venezuela en el estado de Florida, quienes dicen que hay unos 160.000 venezolanos viviendo en Estados Unidos ilegalmente o con extensiones de sus visas.
Los críticos de Chávez dicen que el fenómeno podría propagarse en la medida en que el líder venezolano se empeña en su proyecto de una revolución socialista «del siglo XXI».
«No tengo duda que la clase media y aquellos que tenían participación en la antigua Venezuela tienen preocupaciones legítimas sobre sus condiciones de vida a futuro y en algunos casos por su seguridad, en cuanto el régimen se endurece y el Estado se mueve hacia las esferas económica y social», dijo Riordan Roett, director de estudios de América latina de la Universidad Johns Hopkins.
«Si tenés niños, jóvenes, querés salir. Si tenés bienes que han sido confiscados, o que podrían confiscarse, querés salir lo antes posible», agrego Roett. «Si tenés tierras que serán expropiadas, mejor irse pronto que tarde. A medida que la alta burguesía se convierte más y más en un objetivo, más se quieren ir antes de que Hugo Chávez cierre la puerta», añadió.
El número de asilos concedidos pone a Venezuela en un undécimo lugar, muy por detrás de su vecino Colombia o de Haití. Sin embargo, más venezolanos recibieron asilo en comparación con personas que vienen de lugares conflictivos como Irak.
El asilo se concede en Estados Unidos a las personas que no pueden regresar a sus lugares de origen por temores razonables a una persecución. Los casos pueden ser presentados por familias o individuos.
La alta tasa de aprobación de asilos a postulantes venezolanos han enfurecido al gobierno de Chávez y a quienes lo ven como una puñalada de Washington a las políticas socialistas y su desafío a Estados Unidos. El enojo ha crecido por el hecho de que legisladores estadounidenses anticastristas de Florida se han convertido en destacados apoyos de los venezolanos que se han exiliado y en críticos de Chávez por sus vínculos cercanos con Cuba.
«Los Estados Unidos politizaron la aplicación de ese principio sacrosanto de asilo político», dijo el embajador de Venezuela en Washington, Bernardo Alvarez. «En Venezuela no hay persecución política», agregó.
Los críticos están, sin embargo, en desacuerdo y dicen que quienes piden asilo protestan legítimamente contra un presidente que está actuando como un dictador y llevando a Venezuela a un comunismo de estilo cubano.
«Nadie se toma la molestia de emigrar a otro país si está bien en el suyo», dice Carlos Fernández, opositor a Chávez que fue detenido en Venezuela en febrero de 2003. «El hecho de que haya tanto venezolano aquí buscando la protección es una muestra clara de que hay persecución», añadió. Fernández, de 57 años, fue acusado de rebelión civil y traición por encabezar una huelga entre diciembre de 2002 y enero de 2003, que sacudió la economía venezolana.
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