Cadena perpetua para Mubarak provocó masivas protestas en Egipto
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Mubarak, con gafas oscuras y en camilla, escuchó impasible la lectura de la sentencia.
Mursi, quien se enfrentará a Ahmed Safiq, último primer ministro de Mubarak, se comprometió a formar un órgano colegiado para recavar pruebas contra los responsables de las muertes de los "mártires" de la revolución.
Precisamente Shafiq se ha convertido en uno de los principales objetivos de la ira de los manifestantes, por lo que Mursi lo acusó de participar en las maniobras de ocultación de las pruebas que hubieran permitido condenar a los responsables del aparato de seguridad de Mubarak cuando era su primer ministro.
Sin embargo, Shafiq aseguró que si resulta electo no revocará la sentencia contra Mubarak, buscando sí desvincularse de las críticas que lo señalan como el sucesor de facto del derrocado régimen egipcio que terminó el año pasado, luego de más de 30 años.
"Queremos saber quién dijo que Shafiq iba a perdonar a Mubarak si se convertía en presidente. Shafiq no se inmiscuirá en la Justicia", hizo saber su Comité de Campaña a través de un mensaje en su página oficial de Facebook, recogido por el diario egipcio Al Ahram.
Mubarak, en tanto, sufrió una "grave problema de salud" cuando era trasladado en helicóptero a la prisión de Tora, según la televisión oficial egipcia. Posteriormente, la agencia oficial de noticias egipcia MENA informó de que "Mubarak ingresó en el hospital de la prisión de Tora", aunque sin brindar mayores precisiones sobre el estado de su salud.
Por su parte, el jefe del equipo de abogados de Mubarak, Farid al Deeb, citado por la agencia de noticias Europa Press, anunció que tienen intención de recurrir la sentencia emitida por el Tribunal Penal de El Cairo por la que se condenó a Mubarak a cadena perpetua.
El ex ministro del Interior, Habib al Adli, juzgado en el mismo proceso, también fue condenado a prisión perpetua, en cambio, la corte desestimó los cargos de corrupción contra Mubarak y sus dos hijos, Alaa y Gamal, y declaró inocentes a seis ex jefes de seguridad por las muertes durante las revueltas, alegando que se limitaron a cumplir órdenes.
Dentro del tribunal se produjeron escenas de violencia y caos porque algunos opositores esperaban la pena de muerte para el ex presidente, sobre todo tras el anuncio de que quedaban libres de culpa Alaa y Gamal.
Ese descontento se trasladó en poco tiempo -y en forma espontanea- a la plaza Tahrir, donde se concentraron miles de manifestantes para mostrar su discrepancia contra la sentencia. "Es teatro, teatro", coreaban los manifestantes.
En Alejandría, segunda ciudad del país, los manifestantes se concentraron en el centro para exigir una purga en el Poder Judicial y la aplicación de la sharia o ley islámica.
Mubarak, de 84 años, siguió la audiencia desde una camilla, y cuando fue anunciada la sentencia permaneció tranquilo.
El juez Ahmed Refaat, presidente del tribunal, inició la audiencia con un discurso en el que calificó los casi 30 años de gobierno de Mubarak como una "era oscura" y calificó a la llamada "revolución del 25 de enero" como el "amanecer" de una nueva etapa.
Apodado "el faraón", Mubarak fue obligado a renunciar en febrero del año pasado por el Ejército luego de que, inspirados por la revuelta en Túnez, decenas de miles de egipcios salieran a las calles para pedir su dimisión al grito de: "¡Desaparece!".
El 11 de febrero del año pasado dejó El Cairo y se marchó a su casa vacacional en Sharm el Sheij, pero su estancia allí no duró mucho. Como presidente del país árabe, Mubarak entendió rápidamente la necesidad de solucionar conflictos regionales y se convirtió durante décadas en mediador en el conflicto palestino-israelí, un papel alabado por muchos gobiernos occidentales que después lo dejaron caer.




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