La octava jornada de huelga en Grecia con protestas masivas en las calles de Atenas derivó en fuertes enfrentamientos entre manifestantes y policías. Durante los choques, una zona del ministerio de Finanzas fue incendiada con bombas molotov. La movilización fue en repudió a la aprobación de la reforma laboral que reduce sueldos y permite despedir a empleados con más facilidad.
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Los efectivos de infantería recurrieron al uso de gases lacrimógenos y bombas de sonido para dispersar a la muchedumbre congregada delante del Parlamento griego. En otro incidente, el ex ministro de Transporte y ex comisario europeo, el conservador Costís Hatzidakis, fue golpeado por manifestantes cuando caminaba por una de las avenidas céntricas.
Decenas de miles de personas participaron en las manifestaciones convocadas por los sindicatos mayoritarios en toda Grecia, coincidiendo con una huelga general de 24 horas contra las medidas de austeridad del Gobierno para reducir el déficit y la deuda, que paralizó al país.
Según la policía, unas 20 mil personas salieron a las calles en la capital griega en dos movilizaciones, una organizada por los comunistas y otra por los dos principales sindicatos griegos.
Los enfrentamientos entre los manifestantes y la policía seguían cuerpo a cuerpo por las avenidas y las calles adyacentes al núcleo de la manifestación. Además, se prendieron fuego a decenas de contenedores de basura y rompieron vitrinas de tiendas y sucursales de bancos.
Por su parte, bombas incendiarias lanzadas por radicales encapuchados prendieron fuego en la planta baja del ministerio de Finanzas y en el primer piso de un edificio en la plaza central Sindagma.
En tanto, Atenas está bloqueada por gigantescos embotellamientos, debido a paros en los metros, colectivos y tranvías.
Además, el espacio aéreo se encuentra cerrado por la participación en la huelga de los controladores aéreos. También, los trabajadores de prensa realizan un paro por lo que algunos medios no brindan información al respecto de lo sucedido.
La protesta, también, abarca a escuelas, hospitales, tribunales, bancos y grandes empresas públicas en particular la electricidad y correos, mientras que una serie de sindicatos, entre ellos los de los farmacéuticos y los ingenieros civiles, llamaron a sus adherentes a participar en él.
El Parlamento aprobó anoche una legislación de emergencia, con 156 votos favorables y 130 en contra, que establece un nuevo recorte en los pagos, transferencias obligatorias de empleados en compañías estatales y también flexibilización de la legislación laboral.
Está aprobación se da en el marco del rescate por u$s 150.000 millones otorgado a Grecia por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional a cambio de medidas de austeridad.
La nueva norma facilita los despidos, da prioridad a los acuerdos entre empresa y empleado frente a los convenios colectivos y abre la posibilidad de rebajar los sueldos al salario mínimo de 740 euros al mes. También se amplía el periodo de prueba hasta los 12 meses, desde los actuales dos, sin derecho a compensación por despido. El margen de aviso de despido se reduce de dos a un mes.
Las protestas también responden al proyecto del Ejecutivo socialista de reducir las pérdidas en las empresas estatales con la reducción de personal y de los salarios, y la privatización de algunas compañías.
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