25 de enero 2002 - 00:00

Caso Enron llega a Brasil y a la Argentina

Washington (Correio Braziliense, EFE, ANSA) - El diario «Correio Braziliense» afirmó ayer que las investigaciones sobre posibles maniobras en la contabilidad y quiebra del gigante energético Enron alcanzarían a la Argentina y a Brasil, en momentos en que el Congreso de EE.UU. inició una serie de audiencias para determinar quiénes fueron los responsables del estrepitoso colapso de la empresa.

Un día después de la dimisión del presidente de la compañía, Kenneth Lay, quedó en evidencia que Enron no sólo está preocupando a la Casa Blanca y al mercado accionario de los Estados Unidos, sino también a Brasil -donde la empresa alcanzó a registrar activos de 4.000 millones de dólares-y la Argentina, considerados importantes lugares de operación de la empresa. Según escribe Vicente Nunes, corresponsal de «Correio Braziliense» en Washington, el Congreso norteamericano «creó ocho comisiones para investigar la quiebra de la empresa y sus estrechos lazos con el presidente George W. Bush».

• Perjuicios

«Los parlamentarios anunciaron que un brasileño está incluido en la nómina principal de los responsables por la quiebra de Enron, cuyos perjuicios a sus inversores y funcionarios se estiman en unos 60.000 millones de dólares. Se trata de Paulo Ferraz Pereira», revela el matutino.

Otro punto importante destacado por Nunes «es que ha llamado la atención de los parlamentarios norteamericanos el rápido crecimiento del patrimonio de ejecutivos de Enron en América del Sur, principalmente en Brasil y la Argentina.

Pero el escándalo por la quiebra de la empresa va mucho más lejos. Enron participó activamente en la adquisición de estatales, desde la apertura de los mercados de electricidad y petróleo en Brasil, como la Compañía Estadual de Gas (CEG), de Rio de Janeiro y Elektro, distribuidora de energía de San Pablo.

En tanto Lay, que presentó su renuncia a última hora del miércoles, figura como testigo «estrella» de las audiencias y tiene previsto hacer su primera aparición pública ante el órgano legislativo el próximo 4 de febrero. Por su parte, David Duncan, uno de los cuatro ejecutivos de Arthur Andersen que han sido citados para prestar testimonio, indicó a través de su abogado, que no lo hará si el Congreso no le ofrece inmunidad. Duncan fue despedido por Arthur Andersen la semana pasada porque presuntamente fue él quien dio la orden de destruir «miles» de documentos clave sobre la auditoría de Enron, cuando ya habían comenzado las investigaciones federales. Sin embargo, las averiguaciones de la Comisión del Capitolio ya establecieron que «al menos 80 empleados» de Andersen participaron en la desaparición de los documentos.

Los legisladores también quieren que el vice-presidente
Richard Cheney explique el contenido de sus reuniones con ejecutivos de Enron durante la elaboración de un plan energético que hubiese beneficiado a esa empresa.

Al respecto, el líder demócrata en el Senado,
Thomas Daschle, advirtió que «no habrá quien se escape» de la Justicia y que tanto los ejecutivos de Enron como los de la empresa auditora Arthur Andersen tendrán que atenerse a las consecuencias.

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