Tijuana (AFP, Reuters, ANSA) - Eduardo Arellano Félix, uno de los líderes históricos del violento cartel de Tijuana, por quien Estados Unidos ofrecía una recompensa millonaria, fue capturado la noche del sábado en México tras un intenso tiroteo con fuerzas de seguridad.
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Arellano Félix fue detenido tras casi tres horas de fuego cruzado entre narcotraficantes y un centenar de soldados y policías que comenzó en las calles y terminó en una lujosa casa de tres pisos de un barrio residencial de la fronteriza ciudad de Tijuana, centro de operaciones de la organización.
Junto con su hermana Enedina, Eduardo se hizo cargo de las riendas del también conocido como Cartel de los Arellano Félix (CAF) después de que otros hermanos fueran arrestados o asesinados, dijo el subsecretario (viceministro) de Seguridad Pública, Facundo Rosas, en conferencia de prensa.
Arellano, alias «el Doctor», está acusado de introducir toneladas de cocaína y marihuana hacia EE.UU, el principal consumidor de drogas ilegales del mundo. La DEA estadounidense, que lo buscaba por cargos en el vecino país, ofrecía una recompensa de cinco millones de dólares por su cabeza.
Rosas dijo que la captura de «el Doctor» no significa que la organización esté acabada, aunque sí está llegando a su fin la dinastía de los hermanos que comenzaron en el lucrativo negocio del narcotráfico hace cerca de tres décadas. «Podríamos decir que la generación que dio forma a este grupo criminal ya quedó disuelta. Falta trabajar en las estructuras que van emergiendo», señaló.
Actualmente, tras las detenciones y muertes de la mayoría de los hermanos, el cartel se ha fracturado y está enfrentado al de Sinaloa, liderado por Joaquín «el Chapo» Guzmán, el capo de la droga más buscado del país.
Estas rivalidades derivaron en un recrudecimiento de la violencia en Tijuana y alrededores en las últimas semanas, donde incluso niños fueron víctimas de fuego cruzado.
A pesar de los operativos lanzados en diciembre de 2006 a nivel nacional por el presidente Felipe Calderón, el narcotráfico es el principal problema de seguridad en México.
Los enfrentamientos entre los mismos narcotraficantes y los choques con fuerzas de seguridad dejaron más de 3.700 muertos en lo que va del año, y llevaron a Calderón a enviar al Congreso distintas iniciativas para combatir la delincuencia.
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