Santiago (AFP) - La alianza sellada por los gobiernos de Venezuela y Bolivia, que comprende la instalación de bases militares en las fronteras bolivianas, será analizada hoy en el Congreso chileno, donde existe inquietud por los alcances del acuerdo.
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El canciller, Alejandro Foxley, y la ministra de Defensa, Viviane Blanlot, asistirán a la sede del Parlamento para explicar de qué forma afecta a Chile el convenio de cooperación militar suscrito por los dos países el 26 de mayo pasado, cuyos detalles fueron revelados el domingo por el diario «El Mercurio» de Santiago.
Aunque la comparecencia de los dos ministros estaba prevista con anticipación -para evaluar la permanencia de las tropas chilenas en Haití-, el revuelo que generó la noticia motivó a última hora la inclusión del tema en la agenda, según fuentes parlamentarias.
Foxley y Blanlot expondrán ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado y en la Cámara de Diputados los alcances del acuerdo y la evaluación que hace el gobierno de Chile sobre esta alianza, que comprende la construcción de 24 bases militares en las fronteras de Bolivia financiadas por el gobierno de Hugo Chávez.
El acuerdo incluye además el suministro de armamento y la asistencia logística a las fuerzas armadas bolivianas de parte de sus similares de Venezuela, según reveló «El Mercurio».
Para legisladores chilenos el convenio podría afectar la paz entre ambos países, aunque el gobierno de Michelle Bachelet le restó dramatismo, argumentando que no se aleja de acuerdos similares firmados por otros países.
Atención
«No se escapa a los cánones tradicionales en esta área», dijo el vocero del ejecutivo, Ricardo Lagos Weber, quien agregó, sin embargo, que Chile «está atento a todos los eventos que tienen relación con las políticas de defensa en la región».
Pero para el presidente de la Comisión Mixta de Relaciones Exteriores del Congreso chileno, senador Roberto Muñoz Barra, resulta «delicado y preocupante que el presidente Chávez esté dispuesto a financiar a las fuerzas armadas de otros países».
A su juicio, éste sería «el primer paso para exportar la revolución bolivariana, que en un segundo paso irá a financiar partidos políticos y movimientos anarquistas».
El senador Sergio Romero calificó también de «delicado» el acuerdo, ya que « podría afectar la unidad y la paz entre vecinos».
La misma opinión tuvo el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, Jorge Tarud: «Esto es algo preocupante que se debe investigar», señaló.
El acuerdo despertó también inquietud en Perú: «Por decir lo menos, es un caso insólito, atípico en América latina. La mayoría de los acuerdos complementarios de cooperación tratan de apoyo económico y promoción de programas de desarrollo», dijo Luis González Posada, presidente de la Comisión de Defensa.
«Representa una clara intromisión en Bolivia por parte de Venezuela» y «golpea el espíritu de integración», agregó el congresista peruano.
La inquietud de los parlamentarios se da a escasos días de que Chile decida a qué país apoyará para integrar el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas como miembro no permanente por América latina, escaño por el que compiten Venezuela y Guatemala.
La revelación del acuerdo militar le agregó un elemento de complejidad a una decisión que ha despertado una fuerte polémica en Chile, y que debería ser informada en los próximos días por Bachelet.
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