Una fortuna estimada en hasta u$s40.000 millones vuelve a estar en la mira de Bernard Keiser. El empresario obtuvo el permiso de la Corte Suprema de Chile para regresar a la isla Robinson Crusoe y reactivar la búsqueda de este legendario botín del siglo XVIII.
La sentencia confirma lo dictaminado previamente por organismos ambientales, dejando sin efecto el rechazo que la Corporación Nacional Forestal (Conaf) había interpuesto en 2019. De esta manera, el explorador de 76 años podrá retomar sus excavaciones en cuanto reciba la autorización administrativa formal, la cual se proyecta para antes del mes de junio.
Por su parte, el acuerdo estipula que, de hallarse el botín, el Estado chileno recibirá el 75%, mientras que Keiser y sus socios conservarán el 25% restante. Debido a que la zona es un parque nacional, la operación está bajo un estricto control ecológico que prohíbe el uso de maquinaria pesada. Los trabajos deberán ser manuales y completarse en un plazo máximo de seis meses.
El historial de Keiser incluye tres décadas de trabajo constante y 17 viajes al archipiélago. A la fecha, su apuesta por encontrar el tesoro le ha costado más de u$s5 millones, financiados íntegramente por su capital privado.
El botín multimillonario de Robinson Crusoe
Según la leyenda, el botín permanece oculto en Puerto Inglés. Se cree que son cerca de 1.000 barriles llenos de oro, plata y piedras preciosas procedentes de Veracruz, México. La historia cuenta que el capitán español Juan Ubilla de Echeverría escondió el cargamento en 1714 y, décadas más tarde, el británico Cornelius Webb lo reenterró en el mismo sector.
El nombre de la isla rinde homenaje al marino escocés Alexander Selkirk, cuyo naufragio real en el siglo XVIII dio vida a la famosa novela de Daniel Defoe. En este escenario histórico, Keiser planea retomar su búsqueda en octubre, impulsado por estudios geofísicos que en 2025 revelaron una importante presencia de metales en el subsuelo.