China incorpora un nuevo mercado del carbono

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En la actualidad, los permisos de contaminación se distribuyen gratuitamente en lugar de subastarse. El resultado es que hay menos incentivos para que las empresas reduzcan sus emisiones.

Aunque los observadores son escépticos sobre el impacto del nuevo sistema, China lanzó hoy el mayor mercado de carbono a nivel mundial para ayudar a reducir sus emisiones.

El gigante asiático es el más grande emisor de gases de efecto invernadero y también el mayor inversor en nuevas energías. Frente a ello, se permite que las autoridades provinciales fijen por primera vez cuotas para las centrales térmicas y que las empresas compren derechos de contaminación a otras con menor huella de carbono.

En su primera fase, sin embargo, el sistema solo abarca el sector eléctrico: implica a 2.225 productores de todo el país, responsables del 30% de las emisiones totales de China.

En este sentido, en la práctica las autoridades expiden un certificado por cada tonelada de dióxido de carbono -u otros gases de efecto invernadero- que una empresa está autorizada a emitir. En caso de no cumplir, deberán abonar multas.

"Las empresas pueden reducir sus emisiones o pagar por contaminar. Pero esto se encarecerá con el tiempo, ya que los gobiernos concederán menos permisos de contaminación", señala Zhang Jianyu, vicepresidente para China del grupo medioambiental estadounidense Environmental Defense Fund.

En aras de la transparencia, las empresas tendrán que hacer públicos sus datos de contaminación y hacerlos verificar por terceros ya que, en los controles sorpresa del Ministerio de Medio Ambiente del mes pasado, se reveló que una de cada tres empresas emitía más CO2 del que declaraba.

Mientras las fábricas de cemento y algunos productores de aluminio, por su parte, podrían añadirse a la lista el año que viene, para algunos analistas, las multas por incumplimiento no son lo suficientemente disuasorias.

El plan original era cubrir el 70-80% de las emisiones del país, así como los grandes contaminantes de otros siete sectores, entre ellos la aviación, el acero y la petroquímica.

Además, se prevé que el precio del carbono sea muy bajo con el sistema chino (u$s6 dólares por tonelada), frente a los 36 dólares de la UE y los 17 de California del año pasado.

Según los economistas Nicholas Stern y Joseph Stiglitz, el precio de la tonelada de carbono tendrá que ser de entre u$s50 y u$s100 en todo el mundo en 2030 para limitar el aumento de la temperatura a +2ºC.

Se trata de una "diferencia sutil pero importante", según Lauri Myllyvirta, del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), que cree que la medida podría tener el efecto perverso de hacer más atractivas económicamente las nuevas centrales de carbón.

Los expertos también esperan que el poderoso grupo de presión del carbón presione para obtener cuotas confortables, y por tanto un precio del carbono favorable.

China depende del carbón para el 60% de sus necesidades energéticas y, desde 2011, ha quemado más carbón cada año que el resto del mundo junto, según el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington.

Por último, se está preparando una nueva ley sobre el cambio climático que podría subsanar algunas de las deficiencias del sistema actual, según los ecologistas, que esperan que el mercado del carbono abarque más industrias en el futuro, con sanciones más duras.

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