China quiere recuperar su patrimonio expoliado, disperso en museos y mercados de todo el mundo, pero, ante el gran esfuerzo económico que supone, ha decidido que lo mejor es ayudar a que millonarios chinos lo compren para traerlo de vuelta. Por ello se anunció ayer el primer viaje conjunto de compradores de arte chinos a Japón (país con una de las mayores colecciones de arte chino), organizado por el Fondo para la Recuperación de Reliquias de Ultramar, cuyos expertos asesorarán a los coleccionistas a la hora de adquirir las piezas. Uno de los responsables del fondo señaló que Japón es sólo el primer paso y, posteriormente, se organizarán viajes de este tipo a mercados de antigüedades y casas de subastas de Europa y América. El Fondo se creó en 2002 para intentar que el enorme patrimonio cultural chino que hay en el exterior regrese al país; si no a sus museos, al menos a colecciones privadas de la naciente clase alta china. «Hay más de un millón y medio de antigüedades chinas en 200 museos de 47 países, pero la situación es aún peor en el mercado de coleccionistas, donde hay hasta 10 millones de piezas», dijo el responsable de organizar el viaje, de apellido Liu. «Para nosotros, el objetivo es que esas piezas vuelvan a China, no importa si a manos privadas o públicas», añadió.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario