Según todos los sondeos, el presidente francés Jacques Chirac obtendrá el domingo la reelección frente a su rival de ultraderecha, Jean-Marie Le Pen. Las encuestas le auguran un amplio triunfo, con más de 75% de los votos. Así, las expectativas se concentran ya en los comicios legislativos del mes que viene, donde la incógnita será si el xenófobo Frente Nacional será capaz de reeditar su crecimiento o si, en cambio, la política local volverá a girar en torno a sus ejes tradicionales: gaullistas y socialistas.
París (EFE, ANSA, Reuters, AFP, DPA) - Mientras el neogaullista Jacques Chirac y el ultraderechista Jean-Marie Le Pen celebraban ayer sus cierres de campaña para la segunda vuelta electoral del domingo, las encuestas auguraban un contundente triunfo del actual presidente con más de 75% de los votos.
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Chirac vivió en Villepinte (afueras de París) el último baño de masas de su campaña electoral, mientras Le Pen quemó en Marsella (Sureste) sus cartuchos electorales. Más de 1.500 policías tomaron las calles de esta ciudad para evitar posibles incidentes, ya que los adversarios de Le Pen convocaron paralelamente una manifestación de repudio, dando la espalda simbólicamente a los ultraderechistas.
El 1 de mayo, por caso, 1,5 millón de personas salió a las calles de decenas de ciudades francesas para decir «no» a Le Pen. La derecha parlamentaria brilló por su ausencia en esa movilización, en la que la izquierda se empleó a fondo. El éxito de las manifestaciones devolvió alguna esperanza a la vapuleada izquierda de cara a las cruciales elecciones legislativas de junio, señalaron ayer analistas.
Sin embargo, Le Pen consideró que la multitudinaria movilización en su contra no fue un «gran éxito» y acusó a la izquierda de «sólo ser capaz de unirse contra alguien».
Dado que el primer ministro socialista Lionel Jospin anunció su retiro de la política tras su debacle en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, Chirac deberá nombrar un nuevo jefe de Gobierno. Así, se espera que el presidente, en su afán por lograr la mayoría en la Asamblea Nacional, ignorará el respaldo que la izquierda le dará el domingo en las urnas y querrá marcar con mayor fortaleza la división entre derecha e izquierda, lo que excluiría toda especulación de apertura hacia representantes de la antigua izquierda plural en la formación del nuevo gabinete. En ese caso, se estima, designará rápidamente a un nuevo primer ministro, quizás el mismo lunes.
Según quien fue primer ministro de Chirac, Alain Juppé, es probable que el nuevo gobierno sea designado el lunes o el martes y que esté formado por un «equipo de combate», capaz de afrontar rápidamente temas urgentes, como la seguridad o la rebaja fiscal.
«Chirac es muy consciente de su responsabilidad histórica», subrayó Juppé. «Si caemos de nuevo en una cohabitación, será una nueva victoria para Le Pen», advirtió.
Si bien Chirac no ha dado pistas sobre a quién designará como jefe de Gobierno, entre los posibles candidatos a próximo primer ministro, se habla mucho de Nicolas Sarkozy, ex secretario general del neogaullista RPR, diputado y alcalde de Neuilly (a las afueras de París), muy posicionado a la derecha.
Si Chirac quiere cuidar a los centristas, entonces optaría por el chiraquiano de Democracia Liberal, Jean-Pierre Raffarin, más próximo a «la Francia de abajo», senador y presidente del consejo regional de Poitou-Charentes.
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