3 de mayo 2006 - 00:00

Clinton gana batalla contra la obesidad: no se venderán gaseosas en escuelas públicas de EEUU

Conocido en otro tiempo por su amor a la comida basura, el ex-presidente estadounidense Bill Clinton anunció el miércoles que las grandes compañías han aceptado retirar los refrescos de los puntos de ventas de las escuelas públicas del país para combatir la obesidad infantil.

A partir de la entrada en vigor del acuerdo, en el curso 2008-2009, Cadbury Schweppes, Coca-Cola, PepsiCo y la Asociación Estadounidense de Refrescos (American Beverage Association) venderán sólo zumos (sin edulcorantes), agua y leche baja en grasa en las máquinas de las escuelas de educación primaria.

"Los líderes de la industria (de las sodas) reconocen que la obesidad infantil es un problema y han decidido intervenir para ayudar a resolverlo", dijo Clinton en una conferencia de prensa en la sede de su fundación en Nueva York.

Se trata del primer gran acuerdo entre la industria y la "Alianza para una generación más sana", una iniciativa de la Fundación Clinton y la Asociación Estadounidense del Corazón que trata de promover mejores hábitos entre los jóvenes.

"Es un paso adelante en la lucha por ayudar a más de 35 millones de jóvenes estadounidenses a vivir vidas más sanas", agregó, recordando que hay nueve millones de niños con sobrepeso en Estados Unidos y que extisten grandes posibilidades de que un 70% de ellos llegue a la vida adulta con el problema.

En los centros de eduación secundaria, las compañías aceptaron vender sólo sodas con 10 calorías por unidad, lejos de las 150 calorías por lata que suelen contener los refrescos estándar.

Tras sufrir problemas cardiacos que fueron atribuidos en gran parte a su afición por la "comida basura", Clinton, de 59 años, se ha convertido en uno de los más fervientes activistas en la lucha contra la obesidad infantil y la mala alimentación de los niños estadounidenses.

"Nueve millones de niños (estadounidenses) sufren sobrepeso actualmente", dijo Clinton, recordando que los problemas derivados de esta condición podrían hacer que la presente generación tuviera una esperanza de vida inferior a la de sus padres.

"Deberíamos saber que se trata de un gran desafío para Estados Unidos y el mundo. En apariencia sólo hay una solución fácil: ayudar a los niños a reducir el número de calorías que consumen y a incrementar el número de las que queman", sentenció.

El ex presidente (1992-2000) tuvo además palabras de elogio para las compañías involucradas en el acuerdo. "Es algo significante para la industria. No está totalmente libre de riesgos. No sólo riesgos económicos, sino también la posibilidad de una reacción negativa de los consumidores. Y aún así lo hicieron, porque creo que entendieron y aceptaron los datos y tendencias y les importa el futuro de nuestra juventud".

En un comunicado de la Fundación Clinton, Donald R. Knauss, presidente de Coca-Cola Norteamérica, dijo que la compañía cuenta entre sus productos con opciones para "ayudar a reducir las calorías e incrementar la (buena) nutrición en las escuelas".
"Podemos ayudar a poner a las escuelas en la primera línea de los esfuerzos para crear una generación más sana".

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