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29 de mayo 2006 - 00:00

Colombia: ganó Uribe, el mayor aliado de EE.UU.

En lugar de desgastarlo, el ejercicio del poder fortaleció a Alvaro Uribe, quien consiguió ayer la reelección con una contundencia llamativa, al lograr 62% de los votos. El electorado de Colombia, sometido desde hace décadas al chantaje del narcoterrorismo, avaló a un gobernante que logró contener la violencia, defiende el libre mercado y cerró una alianza estratégica con EE.UU. Sin petróleo ni soja, Uribe apeló en los últimos cuatro años a la receta de una economía sana, brindando a su país un crecimiento sostenido.

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Bogotá (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Alvaro Uribe, un aliado clave de Washington en Latinoamérica, arrasó en las elecciones colombianas celebradas ayer, convirtiéndose en el primer presidente en lograr su reelección inmediata en la historia reciente del país.

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Con una abstención de alrededor de 60% del padrón y 99% de los votos escrutados, el mandatario obtenía 62,23% de los sufragios. En tanto, Carlos Gaviria, líder del izquierdista Polo Democrático Alternativo, alcanzaba 22,03%, y el liberal Horacio Serpa obtenía 11,82%. La votación obtenida por el mandatario es la mayor de un presidente en la historia de Colombia y supera los 5,8 millones de votos que había ganado en 2002.

  • Discurso

  • Luego de conocerse los resultados, Uribe dio un discurso en el Hotel Tequendama frente a sus seguidores. Visiblemente emocionado, el mandatario exclamó «por amor a la patria, ¡adelante Colombia!».

    Asimismo, pidió a Dios que el resultado de las elecciones celebradas sea útil para su país y reconoció a sus contendores su participación en el proceso electoral.

    También agradeció a su compañero de fórmula, el vicepresidente Francisco Santos, a los soldados y policías por garantizar la seguridad durante la jornada y a los millones de compatriotas «que adelantaron la campaña del partido Primero Colombia».

    Uribe se convirtió de esta forma en el primer mandatario en ejercicio en ser reelegido en el país en más de 100 años, una posibilidad que se le presentó gracias a una reforma constitucional.

    Unos 26,7 millones de colombianos estaban habilitados para elegir entre Uribe y el cambio que proponían cinco candidatos rivales, que prometieron una solución negociada al violento conflicto interno que azota al país desde hace décadas y una lucha férrea contra la pobreza y el desempleo. Al menos 80 observadores electorales de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Parlamento Europeo acompañaron los comicios.

    El izquierdista PDA reconoció el triunfo de Uribe y celebró su avance electoral. «Esto no es una derrota, es una victoria. Por primera vez en la historia el Polo, que no es una fuerza liberal ni conservadora, queda segundo. Duplicamos al Partido Liberal y somos de largo la segunda fuerza de este país», dijo Antonio Navarro, jefe de debate del PDA a la radio «Caracol».

  • Exigencia

    Por su parte, Serpa, ajeno al descalabro que sufrió su histórico Partido Liberal, exigió al presidente que «rectifique el rumbo» de su gobierno para evitar futuros problemas al país. «Hubo total tranquilidad, salvo algunos incidentes menores que no afectaron el normal desarrollo de las elecciones», dijo a periodistas el comandante de las Fuerzas Militares, general Carlos Ospina. Unos 380.000 efectivos de las FF.AA. y de policía fueron desplegados a lo largo y ancho del país para garantizar la seguridad de los electores.

    A diferencia de anteriores comicios, cuando violentos ataques de la guerrilla dejaron decenas de víctimas, en esta oportunidad las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) -el mayor grupo guerrillero- llamaron a votar masivamente contra Uribe y sus sabotajes fueron escasos.

    La victoria de Uribe es un aliciente para Washington, preocupado tras la victoria de Evo Morales en Bolivia y el protagonismo que pretende asumir Hugo Chávez.

    Pese a que el triunfo de Uribe es un duro golpe para el mandatario venezolano, Chávez pretendió disimular el impacto y alentó un nuevo período en las relaciones Bogotá-Caracas. «Si Uribe es reelecto, a ver cómo viene Uribe renovado». «Es un hombre de la derecha, es un hombre de Washington, pero no tiene por qué ser enemigo mío y mantiene buenas relaciones con Cuba también. Tiene sus propios criterios, no se deja imponer cosas».
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