En su breve intervención, Roberts, de 50 años, recurrió a una analogía de béisbol al indicar que los jueces son como «árbitros» que, en su «papel limitado», no dictan las reglas del juego sino que las aplican.
Roberts prometió que si es confirmado en el pleno del Senado mantendrá la independencia e integridad del Supremo y que su función como magistrado y presidente del máximo tribunal del país será la de pitar los resultados «y no lanzar o batear».
Pese a que Roberts insistió en que los jueces «están al servicio de la ley, y no al revés», la oposición demócrata le reclamó que revele su filosofía judicial.
«Estamos a punto de entrar en la era de Roberts, si lo logra... Pero antes debemos conocer sus valores y creencias. Tiene que explicar sus posiciones» respecto a varios asuntos de la vida nacional, dijo el senador demócrata
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