Washington (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Más de 500 millones de dólares destinados a la lucha contra la insurgencia en Irak fueron robados por autoridades del Ministerio de Defensa del país árabe en 2005, una revelación que podría complicar aún más al Partido Republicano del presidente estadounidense, George W. Bush, en las elecciones legislativas del 7 de noviembre.
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Citando a investigadores iraquíes, la cadena «CBS» aseguró que Estados Unidos y Gran Bretaña están haciendo poco por recuperar el dinero o capturar a los sospechosos, la mayoría de los cuales huyó del país.
La investigación realizada por el programa «60 Minutos» también descubrió grabaciones de audio de un implicado que parece estar discutiendo la transferencia de 45 millones de dólares a la cuenta de un alto asesor político del Ministerio de Defensa interino de Irak.
«La única explicación que se me ocurre es que mucha gente en posiciones de poder y autoridad en el nuevo Irak ha, de una manera u otra, metido la mano en la lata», dijo Ali Allawi, ex ministro de Economía iraquí, que dejó el cargo cuando se formó el nuevo gobierno a comienzos de año.
Uno de los principales sospechosos en el caso es Ziad Cattan, quien estuvo a cargo de las adquisiciones militares en el momento en que el ministro de Defensa gastó impulsivamente 1.200 millones de dólares. Allawi estima que entre 750 y 800 millones de dólares de ese dinero -provisto por EE.UU.- fueron robados.
Entretanto, el juez Radhi al-Radhi, jefe de la Comisión de Integridad Pública de Irak, que investiga la corrupción de funcionarios, dijo que gran parte del dinero no fue robado, sino invertido en equipos obsoletos.
A sólo dos semanas de las elecciones legislativas en las que el Partido Republicano puede perder su mayoría en el Congreso, la Casa Blanca se ve más apremiada que nunca por la marcha de la guerra en Irak, y acosada por los llamamientos a cambiar de rumbo. Bush, que hasta hace unas semanas había asegurado que mantendría «el rumbo», reconoció ayer que está dispuesto a adaptar su estrategia «a las circunstancias sobre el terreno».
El presidente -que deberá ahora dar garantías sobre el uso en Irak de dinero de los contribuyentes de su país- se reunió por tercera vez en cuatro días con sus principales asesores militares. En esta ocasión, con los secretarios de Defensa, Donald Rumsfeld; y de Estado, Condoleezza Rice, así como el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Peter Pace.
Propuesta
La Casa Blanca insiste, sin embargo, en que eso no significa que se vaya a dar un giro significativo en su política hacia Irak. El periódico «The New York Times» señaló el domingo que la Casa Blanca elabora un calendario para que el gobierno iraquí se haga cargo de manera más rápida de la seguridad del país.
Esas informaciones, que citaban a altos funcionarios de EE.UU. que el diario no identificó, aseguraban que si el gobierno que encabeza el primer ministro, Nuri al-Maliki, no aceptaba esa propuesta, Washington podría acometer un cambio en su estrategia militar. En este sentido, el vicepremier iraquí, Barham Saleh, pidió ayer en Londres a la comunidad internacional «que no salga corriendo» de su país.
La Casa Blanca había calificado en un primer momento la información del «Times» como «inexacta». Pero ayer el consejero presidencial, Dan Bartlett, reconoció en entrevistas televisadas que la Casa Blanca maneja una serie de «parámetros» previstos para el gobierno iraquí.
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