La nota oficial se suma a la polémica y sostiene que «el programa nuclear brasileño tiene fines exclusivamente pacíficos» y que Brasilia «cumple y siempre cumplió los compromisos asumidos mediante la firma de acuerdos, convenciones y tratados internacionales».
«En razón de esos compromisos, hace diez años que todos los materiales presentes en todas las instalaciones brasileñas están bajo controles internacionales» que se realizan «de manera irrestricta y periódica, inclusive con inspecciones no anunciadas», prosigue el documento.
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