Los dirigentes de la Unión Europea (UE) celebrarán este jueves y viernes una cumbre en Bruselas en la que varios países del sur, enfrentados a un constante flujo migratorio por tierra o por mar, exigirán de sus socios mayor solidaridad para hacer frente a este drama humano.
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Las recientes revelaciones sobre el espionaje de EEUU sobre Francia y Alemania también estarán en agenda, por lo que se espera que el resultado de la reunión de mandatarios demuestre un fuerte rechazo a las actividades de la NSA.
Oficialmente la agenda de la cumbre de jefes de Estado y de gobierno de los 28 países miembros de la UE está dedicada en gran parte a la "economía digital" o los avances sobre la unión bancaria.
Pero los dramas de principios de octubre ocurridos en el Mediterráneo, en donde dos naufragios dejaron unos 400 inmigrantes muertos, se convirtieron en uno de los temas que discutirán los mandatarios, en especial por la determinación de algunos países de Europa del sur, en la primera línea del flujo migratorio, de pedir mayor solidaridad de sus socios del norte para hacer frente a este drama humano.
"A Europa le vamos a proponer (...) medidas precisas después del drama de Lampedusa (frente a cuyas costas murieron más de 360 inmigrantes). Se trata de un problema para toda Europa", declaró el presidente del Consejo italiano Enrico Letta esta semana, y advirtió que "no aceptaremos un compromiso rebajado en Bruselas".
El primer ministro griego, Antonis Samaras, afirmó en La Valeta que los "migrantes que llegan a Grecia" son "tan numerosos como mis conciudadanos desempleados" y junto a su homólogo maltés, Joseph Muscat, expresó que la inmigración "es un problema que necesita una solución europea".
Los dirigientes de estos dos países expresaron asimismo su intención de formar un frente común junto a Italia, Francia y España sobre el tema de la inmigración para que Europa "comparta esta carga".
El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, cuyos enclaves africanos de Ceuta y Melilla están asediados de inmigrantes deseosos de alcanzar el "El Dorado" europeo, estimó que el control de las fronteras de la UE necesita de "un esfuerzo compartido" por la UE y pidió evitar que el Mediterráneo se convierta en una "fosa común".
Pero sus reclamos, más allá de las declaraciones de intenciones y el correspondiente compadecimiento de sus socios, corren el riesgo de caer en oídos sordos ya que según el último proyecto de las conclusiones de la cumbre que circula entre las capitales, los jefes de Estado y de gobierno se contentarían con pedir "hacer más para evitar" nuevos dramas y no se precisan decisiones concretas.
La definición de una "política de largo plazo" en materia de inmigración y asilo sería reenviada a junio de 2014, después de las elecciones europeas.
Como medida de corto plazo, la Comisión pidió a los Estados miembros que financien una "gran operación de búsqueda y rescate" en el Mediterráneo, desde Chipre hasta España.
Dentro del paquete inscrito en la agenda bajo la carátula de "economía digital", que abarca varios proyectos, los líderes europeos evocarán la vasta reforma de las telecomunicaciones propuesta por la Comisión Europea y cuya medida emblemática es la supresión de los costos de itinerancia de la telefonía móvil entre los Estados miembros.
Otro de los proyectos del mismo tema es la propuesta de Francia para favorecer la emergencia de gigantes europeos de las tecnologías, pero también para instaurar un "nuevo marco fiscal" con el objetivo de gravar los beneficios hechos en Europa por los gigantes no europeos de internet como Google u Amazon. El martes la Comisión anunció la creación de un grupo de trabajo para reflexionar sobre los gravámenes a lo digital.
Finalmente dentro de este paquete está la protección de datos personales. La Comisión impulsa la reforma de la legislación que rige en la materia para aumentar la protección de la vida privada de los europeos.
El tema recobró un renovado ímpetu con las revelaciones de este año sobre el espionaje masivo de Estados Unidos al resto del mundo, sin distinción de países aliados u enemigos.
Esta semana las revelaciones de prensa según las cuales la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA) interceptó y grabó comunicaciones en Francia y en España, provocaron una polémica que terminó con el gobierno francés convocando al embajador estadounidense en París, una conversación telefónica durante la cual François Hollande expresó su "profundo rechazo" por estas prácticas a su par Barack Obama y la firme intención de París de evocar el tema en la cumbre de Bruselas.
Pero la voluntad de Francia de tratar el tema en Bruselas, si es el caso, chocará con la visión de Gran Bretaña cuyas autoridades estiman, según una fuente europea, que ese es una tema "de seguridad nacional" por lo que no "me imagino cómo el Consejo podría meterse en esa discusión".
En la cumbre también está inscrita la "dimensión social" de la UE, cómo luchar contra el desempleo juvenil y la unión bancaria.
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