Roma - Los italianos dieron mayoría absoluta al indestructible magnate Silvio Berlusconi para sacar al país del marasmo, aunque el líder conservador deberá gobernar teniendo en cuenta a la Liga Norte, un partido extremista que agita banderas contra los inmigrantes.
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Al día siguiente de su holgado triunfo en las legislativas, Berlusconi anunció ayer que endurecerá la lucha contra la inmigración clandestina, tal como lo solicita desde hace años la Liga Norte.
Berlusconi gozará de mayoría absoluta en las dos ramas del Parlamento con 340 de los 617 escaños de la Cámara de Diputados (239 para el partido de Walter Veltroni) y al menos 168 de los 315 del Senado (contra 130 para el centroizquierda). Esto, sin contar con el resultado de las votacionesen el extranjero, que aún no han sido divulgados. Sin embargo, pesará en el nuevo gobierno el extraordinario resultado del movimiento federalista y populista Liga Norte, con frecuencia xenófobo y contrario a la inmigración, que duplicó su caudal electoral.
El movimiento de Umberto Bossi, cuya salud quebrantada por un derrame cerebral no le ha impedido batallar contra la llamada «Roma ladrona», estará representado con 65 diputados y 25 senadores, pasando del millón y medio de votos alcanzados en 2006 a casi 3 millones. Contará con al menos dos ministros, y su incómodo líder ya advirtió que la prioridad será poner fin al odiado centralismo romano.
«Adoptaremos el federalismo fiscal para que Roma no se beneficie del trabajo de las regiones del Norte», declaró Bossi, quien aspira a ser ministro, pese a sus problemas de salud y su dificultad para hablar.
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