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El tribunal de menores de Rabat que condenó a las dos hermanas decretó que descontarán la pena en un centro de reeducación para menores hasta alcanzar la mayoría de edad y luego pasarán un año en la cárcel.
Una de sus coetáneas juzgada en el mismo proceso, Hakima Rijlan, fue absuelta.
Las gemelas fueron acusadas entre otras cosas de haber proyectado hacerse volar en la sección de "alcoholes" de un supermercado de Suissi, un barrio residencial de Rabat, y de haber ordenado un no mejor precisado "complot" contra Mohammed VI y la familia real.
La larga serie de cargos imputados contra Iman y Sanae incluye "obtención y gestión de fondos destinados a actos terroristas, atentado contra los valores sagrados y actividades en el seno de una asociación no autorizada".
Los abogados de la defensa pidieron atenuantes mencionando "el ambiente social difícil" al que pertenecen las jóvenes y la explotación de parte de los integristas islámicos adultos "de su joven edad y de su ingenuidad".
Uno de los abogados, Saad Gennun, definió como "bastante clemente" la sentencia emitida por el tribunal de menores.
Iman y Sanae son huérfanas de padre y su madre vende ropa usada en un mercado de la capital.
"Son niñas, sufrieron un lavado de cerebro", dijo a ANSA la mujer apuntando contra el imán de la mezquita del barrio y contra una persona no identificada perteneciente a un grupo extremista islámico.
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