Un tribunal penal de Londres condenó este miércoles a cadena perpetua al autor del asesinato de la parlamentaria británica y adversaria del "Brexit" Jo Cox, cinco meses después de su muerte.
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Thomas Mair, un jardinero desempleado de 53 años asesinó a Cox una semana antes de que se celebrara el referéndum del 23 de junio sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea (UE), en el que finalmente ganó el "sí". La fiscalía lo calificó como un extremista radical de derecha.
Los 12 miembros del jurado estuvieron de acuerdo en el fallo tras menos de dos horas de consultas. El acusado tendrá que cumplir la condena plenamente, no se podrá beneficiar de reducciones de la pena debido a la "especial gravedad" del caso, señalaron.
Cox, de 41 años, era una parlamentaria laborista muy entusiasta de la permanencia de su país en el bloque. La corte aseguró que el crimen tuvo motivaciones políticas y que se encontró material neonazi y un dossier sobre Cox en la vivienda del acusado.
El líder del Partido Laborista Jeremy Corbyn calificó el asesinato de "un ataque a la democracia" y destacó la valentía de Cox poniendo por delante la vida de su personal que la suya propia y demostrando así sus valores en los momentos centrales de su vida.
"El Partido laborista estará siempre extremadamente orgulloso de ella. El mayor tributo que podemos rendirle será enfrentar a quienes desean promover el odio y la división que llevó a su asesinato", añadió.
Su viudo Brendan Cox consideró que el asesinato de su mujer fue "un acto político, un acto de terrorismo".
El juez rechazó además la solicitud de Mair de hacer una declaración en el tribunal señalando que su ataque fue "brutal y sin piedad" y que la verdadera patriota era Cox y no él.
Cox, madre de dos hijos, fue atacada el 16 de junio durante un encuentro con ciudadanos en su distrito, cerca de Leeds. Mair gritó "Britain first" (Reino Unido primero), disparó varios tiros y además la apuñaló. Mair también fue encontrado culpable de lesiones graves a un hombre de 78 años que trató en vano de ayudarla.
El mes pasado, Mair se negó a responder a las acusaciones en un mensaje por video enviado desde prisión. Al ser preguntado por su nombre, dijo: "Muerte a los traidores, libertad para Reino Unido", sin explicar los motivos de su acto.
Tras el asesinato, la campaña por el "Brexit" se suspendió unos días.
Los hechos convulsionaron a la opinión pública británica y desataron el debate sobre si el lenguaje agresivo durante la campaña de la consulta popular pudo haber desempeñado algún papel en su muerte. Líderes políticos llamaron entonces a la moderación y pidieron el fin del odio y la exclusión del debate político.
Durante la campaña, Cox había defendido especialmente los derechos de los refugiados. La emigración fue uno de los temas centrales durante la campaña del referéndum, en el que ganó la opción de abandonar la UE por una ligera ventaja, con casi el 52 por ciento de los votos.
Cox es la primera diputada mujer asesinada durante el ejercicio de sus funciones. El último diputado asesinado en el país fue Ian Gow, un conservador muerto por una bomba del Ejércitio Republicano Irlandés (IRA) en 1990.
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