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29 de mayo 2008 - 00:00

Conmociona a Casa Blanca traición del ex vocero de Bush

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Scott McClellan y George W. Bush en tiempos mejores, cuando el primero era, además del portavoz del presidente, su funcionario más leal. Pero ahora publica un libro que revela las miserias de la administración antes de la guerra en Irak.
Washington (EFE, DPA) -El libro del ex portavoz presidencial Scott McClellan, en el que acusa a la Casa Blanca de haber inducido al engaño sobre Irak, sorprende a EE.UU., donde nadie esperaba una crítica tan demoledora a George W. Bush de quien fuera su más leal colaborador.

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El volumen de memorias, «Lo que pasó: Dentro de la Casa Blanca de Bush y la mentalidad del engaño en Washington», saldrá a la venta la semana que viene, pero ya se han difundido extractos que revelan un tono amargo poco habitual en este tipo de libros.

Quien seguramente no va estar contento con las revelaciones es el candidato republicano a la Presidencia, John McCain, cuyo apoyo a la polémica guerra en Irak constituirá uno de los puntos más difíciles de defender en la campaña que se avecina.

Entre sus acusaciones, Mc-Clellan asegura que cuando se avecinaba la guerra en Irak la Casa Blanca tomó «la decisión de alejarse de la franqueza y de la honestidad en el momento en el que esas cualidades eran más necesarias». En su lugar, el Gobierno optó por basarse en «una campaña de propaganda política» y no en la verdad para persuadir de la necesidad de la invasión, asegura el ex portavoz.

El modo en el que se presentó la situación «prácticamente garantizaba que el uso de la fuerza terminaría siendo la única opción posible», denuncia.

«Nadie, ni yo tampoco, puede saber con total certeza cómo se verá la guerra dentro de unas décadas, cuando entendamos mejor su impacto. Lo que sí sabemos es que una guerra sólo se debe librar cuando es necesaria, y la guerra de Irak no era necesaria», admite.

El portavoz no escatima reproches a los periodistas acreditados ante la Casa Blanca, a los que acusa de no haber sido lo suficientemente críticos. «Las fallas en los argumentos para ir a la guerra, que se hicieron evidentes meses después de la invasión, no debieron haber causado tal sorpresa», denuncia.

McClellan también entona un «mea culpa» al admitir que buena parte de sus declaraciones en las ruedas de prensa diarias resultaron ser «muy erróneas». Tampoco se libra de las censuras la reacción de la Casa Blanca tras el huracán Katrina, en 2006: «se pasó la primera semana sin querer reconocer lo que estaba pasando».

Algunas de las palabras más duras se reservan para los asesores políticos Karl Rove y Scooter Libby, de los que sugiere que «como poco, me engañaron» sobre su papel en el llamado «escándalo Plame», la filtración a la prensa del nombre de una agente de la CIA.

Bush se ve retratado de manera algo más suave, aunque tampoco se libra del todo.

McClellan lo describe como «auténtico» y «sincero», pero también como alguien poco dispuesto a admitir errores y que «se convence de lo que le conviene creer en un momento dado».

  • Sorpresa

    El libro, que contiene títulos de capítulos como «Revelación y humillación» o «Desconectado de la realidad», causó sorpresa debido a la larga y cordial relación entre McClellan y Bush. Los lazos entre ambos vienen de muy lejos, cuando el actual presidente era gobernador en Texas y él licenciado en Derecho -hijo de una conocida familia política en ese estado-ya era su portavoz.

    Tras la victoria de Bush en las elecciones de 2000, McClellan lo siguió a la Casa Blanca como parte de un círculo de asesores texanos del que formaban parte también funcionarios como Dan Bartlett o el propio Rove.

    En 2003 se convirtió en el principal portavoz de la Casa Blanca, donde combinó su afabilidad innata con una absoluta lealtad al presidente para convertirseen un muro ante la prensa.Cuando anunció su dimisión, en 2006, Bush lo felicitó por «un trabajo bien hecho».

    La primera sorprendida por el tono del libro fue la propia Casa Blanca. La actual portavoz, Dana Perino, emitió ayer un comunicado en el que asegura que «Scott, ahora lo sabemos, está descontento de su experiencia en la Casa Blanca».

    «Aquellos de nosotros que lo apoyamos antes, durante y después de ser secretario de prensa, estamos desconcertados. Es triste: éste no es el Scott que conocíamos», agregó Perino.

    Otros ex consejeros de la Casa Blanca se mostraron igualmente críticos.

    Rove, actualmente comentarista político en la cadena «Fox News», afirmó que «si tenía esas dudas morales, tenía que haberlas comentado y, la verdad, no recuerdo que dijera nada. Ni una palabra».

    Por su parte, la ex asesora de Seguridad Interna de la Casa Blanca, Fran Towsend, afirmó que la publicación del libro es «egoísta, maliciosa y poco profesional».
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