Hasta ahora las autoridades estadounidenses sostuvieron que en caso de registrarse un conflicto militar en Irak la cantidad de tropas sería menor que la empleada durante la primera guerra del Golfo.
Pero expertos militares creen que Estados Unidos necesitaría sumar a las tropas involucradas directamente en las operaciones en el Golfo, otro gran número de soldados destinados a proteger bases militares tanto en el exterior como de su propio país.
Estas tropas, particularmente las de la Guardia Nacional, tendrían un papel importante en la protección de posibles blancos de atentados terroristas que incluyen centrales eléctricas, aeropuertos, terminales de transportes, unidades médicas y fábricas dentro del territorio estadounidense.
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