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1 de diciembre 2006 - 00:00

Crece la psicosis en Londres por rastros de radiactividad

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Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Los expertos que investigan la muerte del ex espía ruso Alexander Litvinenko hallaron rastros radiactivos de polonio 210 en doce lugares sobre veinticuatro inspeccionados, informó ayer el ministro británico del Interior, John Reid.

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Más allá de la presencia del material confirmada en tres aviones de British Airways, la policía investiga además un Boeing 737 400 de la aerolínea rusa Transaero y un quinto avión «de interés» para las autoridades, precisó Reid. El aparato de Transaero, que aterrizó ayer a la mañana en el aeropuerto londinense de Heathrow procedente de Moscú, no supone «ningún riesgo para los pasajeros», informó un gestor aeroportuario británico.

Una cuarta parte de los 221 vuelos efectuados por los tres aparatos de BA entre el 25 de octubre y el 29 de noviembre cubrió la ruta entre Londres y Moscú.

Un portavoz de la aerolínea dijo que el número de atención telefónica puesto a disposición de los clientes afectados había recibido unas 5.500 llamadas y que su página Web había recibido 60.000 consultas relacionadas específicamente con el hallazgo de rastros radiactivos.

Además de los dos aviones de BA, ambos retirados del servicio en Heathrow, se hallaron residuos de polonio 210 en la casa del ex espía y en los dos hospitales donde estuvo internado, el Barnet General Hospital y el University College Hospital, según informó Scotland Yard al revelar los nombres de doce de los lugares con contaminación radiactiva.

Los seis restantes están situados en el centro de Londres y se trata del restorán japonés y el hotel que Litvinenko visitó el día que cayó enfermo, el edificio que alberga las oficinas del magnate ruso Boris Berezovsky, dos edificios en la calle Grosvenor (próxima al citado hotel) y el hotel Sheraton.

En medio de una fuerte inquietud, expertos citados por la cadena británica «BBC» consideran que la presencia de rastros radiactivos puede deberse a que se hayan filtrado de algún envase o a que hayan estado presentes en los fluidos corporales de alguna persona.

  • Cooperación

    Reid consideró «probable» que la investigación se extienda a nuevas localizaciones y reveló que la titular de Exteriores, Margaret Beckett, habló con su colega ruso, Serguei Lavrov, quien le ofreció garantías de que Moscú cooperará en la investigación de la muerte del ex espía.

    Se trató del contacto a más alto nivel entre Londres y Moscú sobre la muerte de Litvinenko que el gobierno británico ha hecho público hasta la fecha.

    Litvinenko, crítico del Kremlin, murió el jueves pasado por una alta dosis de radiación emitida por polonio 210 tras acusar en una carta póstuma al presidente ruso, Vladimir Putin, de estar detrás del supuesto crimen. Alex Goldfarb, estrecho amigo de Litvinenko, consideró ayer que el hallazgo de rastros radiactivos en los aviones de British Airways reforzaba su sospecha de que Moscú estaba detrás de la muerte del ex espía ruso.

    Según Goldfarb, el hecho de que el primer vuelo en el que está interesada la policía se produjera el 25 de octubre, «cinco días antes del envenenamiento», entre Moscú y Londres « refuerza la teoría de que el origen del material que mató a Alexander estaba en Moscú». «Seguimos creyendo que se trata de un asesinato perpetrado por los servicios secretos rusos», declaró a la prensa a la puerta del juzgado de instrucción de St. Pancras, en el norte de Londres, que instruye el caso.

    Por su parte, la Agencia de Protección de la Salud (HPA) del Reino Unido informó anoche que veinticuatro personas fueron remitidas hasta el momento a una clínica especializada para que se sometan a pruebas de contaminación radiactiva tras la muerte del ex espía ruso.
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