Una
multitud
acompaña
el féretro de
Pierre
Gemayel
rumbo a la
residencia
familiar de
Bikfaya.
George W.
Bush
anunció su
«compromiso
inquebrantable
»
con el
gobierno de
Fuad
Siniora.
Beirut (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El Líbano se preparaba ayer para el funeral del ministro de Industria, el cristiano maronita Pierre Gemayel, asesinado el martes, en lo que se pronostica será hoy una movilización masiva en Beirut, mientras que diversos analistas sostuvieron que el crimen reforzó el bloque antisirio encabezado por el primer ministro Fuad Siniora.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Desde las primeras horas de la mañana, una multitud conmovida rindió homenaje a Gemayel, cuyo féretro fue trasladado envuelto en la bandera blanca con el cedro verde del Partido de las Falanges Libanesas, a la residencia familiar de Bikfaya. En la localidad sobre las montañas, unos 30 kilómetros al nordeste de la capital, cientos de personas recibieron el féretro y otras miles desfilaron en el velatorio.
El funeral está programado para hoy en la basílica católica maronita de San Jorge, en el corazón de Beirut, ocasión que puede transformarse en una gigantesca manifestación de la mayoría parlamentaria antisiria, reunida en la coalición de las Fuerzas del 14 de Marzo, según la prensa local.
Beirut se detendrá «totalmente» informó el canal Future, propiedad de la familia del ex premier Rafik Hariri, asesinado en febrero de 2005. Escuelas, bancos y oficinas permanecerán cerradas durante el sepelio de Gemayel.
Hace unas tres semanas, el gobierno se había debilitado con la dimisión de cinco ministros chiitas de la agrupación terrorista Hizbollah -financiada por Siria e Irán- y del movimiento Amal, así como la de un ministro cristiano, pro sirio y allegado al jefe del Estado Emile Lahoud. Un séptimo ministro renunció hace varios meses. Con la dimisión o el asesinato de otro ministro, el gobierno será considerado como constitucionalmente dimisionario.
Asimismo, estas renuncias masivas de los allegados a Damasco se produjo dos días antes de la adopción el 13 de noviembre de un proyecto de la ONU sobre un tribunal especial que investigue el asesinato del ex premier Rafik Hariri. Oficialmente, esas dimisiones fueron provocadas por el fracaso de las consultas sobre la formación de un gobierno de unión nacional en el seno del cual la oposición exige aumentar su participación. Pero la mayoría considera que ellas fueron provocadas porque se acercaba la fecha de la instalación del tribunal internacional.
Presión
Sumado a ello, el jefe de Hizbollah, Hassan Nasrallah, presionó el domingo a la mayoría antisiria para formar un gabinete de unión u organizar legislativas anticipadas, amenazando con manifestaciones callejeras para precipitar su caída. El asesinato del ministro cristiano parece haber cambiado la situación, dejando la iniciativa al gobierno pro occidental.
El hijo del ex premier Saad Hariri dijo que «no buscamos venganza sino justicia y queremos ver acusado al presidente sirio Bashar al-Assad por todos los crímenes cometidos en el Líbano por sus hombres desde octubre de 2004». Hariri agregó: « Pedimos a la comunidad internacional que siga apoyando el proceso democrático en nuestro país contra quien quiere hacer regresar al Líbano a las violencias del pasado».
Acorde con la petición, el presidente estadounidense George W. Bush confirmó su «compromiso inquebrantable» por la democracia en el Líbano y su oposición a las injerencias sirias e iraníes. El papa Benedicto XVI, en tanto, denunció la existencia de «fuerzas oscuras» en el país.
«Si la oposición sigue pidiendo la caída del gobierno de Siniora, aparecerá como dando legitimidad a este crimen cuyo objetivo es sabotear al gobierno», analizó el politólogo Hareth Sliman. «Se ha llegado a querer reducir numéricamente, incluyendo mediante el asesinato, el número de ministros antisirios del gobierno para provocar su caída», agregó.
Dejá tu comentario