6 de marzo 2002 - 00:00

Crece violencia en Medio Oriente: otros 12 muertos

Jerusalén (EFE, ANSA, Reuters) - Cinco israelíes y siete palestinos murieron ayer durante la escalada de ataques y contraataques que se vienen sucediendo en los últimos días en Medio Oriente, en momentos en que el gabinete de Seguridad de Ariel Sharon decidió intensificar las respuestas militares contra la infraestructura de la Autoridad Palestina (AP) y mantener el cerco a Yasser Arafat.

Mientras, siguen los esfuerzos en Riad para que el plan de paz propuesto por el príncipe saudita Abdullah llegue o al menos sea propuesto en la cumbre árabe de Beirut (que se realizará a fin de mes), el presidente estadounidense George W. Bush se reunió con su par egipcio Hosni Mubarak, quien propone que se lleve a cabo una cumbre israelo-palestino.

Si bien el plan de paz elaborado por Arabia Saudita estuvo en el centro de la agenda de ambos mandatarios en la Casa Blanca, Bush dijo a Mubarak que «Arafat debe hacer más para contrarrestar la violencia y que todo lo que puede hacerse para alcanzar la paz de parte de un tercer país debe obtener el acuerdo de israelíes y de la Autoridad Palestina (AP)».

Bombardeos

Inmediatamente después del anuncio realizado por el gabinete de Seguridad, helicópteros Apache bombardearon instalaciones palestinas en la ciudad cisjordana de Tulkarem, y helicópteros acompañados por aviones F-16 lo hicieron sobre Gaza, causando al menos dos heridos. En Ramallah, tres palestinos, entre ellos un guardaespaldas del secretario general del movimiento Al Fatah, Maruán Barguti, murieron cuando su coche fue alcanzado por cohetes disparados por helicópteros Apache.

La oleada de violencia no cesa, y desde que en la madrugada de ayer un activista de las Brigadas de Al-Aksa, brazo armado de Al Fatah, matara a tres israelíes e hiriera a otros cuarenta en Tel Aviv, los incidentes armados tanto en Israel como en Cisjordania y Gaza se sucedieron a lo largo de la jornada.

A ese ataque siguió un atentado suicida en la ciudad norteña de Afula, reivindicado por el grupo integrista Yihad Islámica y que causó la muerte además de al atacante a un israelí y heridas a otros diez. Por su parte, la resistencia palestina contra la ocupación militar israelí y contra los asentamientos judíos en Cisjordania y Gaza lanzó tres cohetes Kassam II contra la ciudad israelí de Sderot, hiriendo a tres personas, entre ellas dos niños. Al cierre de esta edición, tanques israelíes entraban al sur de la Franja de Gaza.

Además, la explosión de una bomba en la escuela primaria de Sur Baher, un barrio árabe de Jerusalén este, que hirió a siete niños, desató violentas protestas contra la policía israelí y el temor de represalias de grupos clandestinos de extremistas judíos que mataron a 11 palestinos desde el comienzo de la Intifada. Los investigadores están evaluando la reivindicación de la explosión, atribuida a una organización hasta ahora desconocida, denominada la «Venganza de los recién nacidos», que aseguró haber atacado la escuela árabe para vengar a los niños israelíes asesinados por kamikazes palestinos.

En tanto, el gabinete de Seguridad, que estuvo reunido durante varias horas en Jerusalén, decidió continuar con el cerco militar impuesto a Arafat, confinado en Ramallah desde el pasado 3 de diciembre, al tiempo que acordó intensificar las operaciones militares contra las infraestructuras gubernamentales de la AP. Esas decisiones fueron discutidas entre los miembros de la derecha del gabinete, partidarios de reforzar aun más las acciones militares contra los palestinos, y los laboristas encabezados por el ministro de Exteriores,
Shimon Peres y el de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, que defendieron la propuesta de levantar el cerco a Arafat, entre otras. Al concluir la reunión, Peres refirió que de haber sabido «que se llegaría a esta situación nunca hubiera entrado en la coalición que preside Ariel Sharon». El jefe de la diplomacia israelí agregó que «no tiene sentido acercar más los tanques a la oficina de Arafat ya que si el líder palestino es irrelevante, no hay que seguir exigiéndole (que controle a sus milicias) y no importa que esté en Ramallah o en otro lugar».

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