Romano Prodi prometió el martes al Senado italiano que su prioridad absoluta será reformar las leyes electorales, a las que se culpa por la inestabilidad política del país, si el Parlamento lo confirma en el cargo de primer ministro.
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El líder de centroizquierda, quien renunció la semana pasada debido una revuelta de sus aliados, deberá probar su apoyo en el Parlamento a pedido del presidente de Italia, Giorgio Napolitano.
El Senado realizará el miércoles el voto de confianza y la Cámara baja lo hará el viernes. El sexagésimo primer gobierno de Italia desde la Segunda Guerra Mundial probablemente sobrevivirá, ya que Prodi ha usado su dimisión de la semana pasada para alarmar a sus aliados rebeldes con la posibilidad de una vuelta de la derecha al poder.
"Hoy estoy aquí para pedirles la renovación de confianza, de modo que podamos restaurar de inmediato la completa normalidad de las actividades parlamentarias y reanudar el gobierno con incluso más resolución y energía", dijo Prodi a los senadores.
Más tarde afirmó a la prensa que estaba confiado en que ganaría y agregó: "Mañana veremos".
Prodi tiene una cómoda mayoría en la Cámara baja pero dependía de la oposición en el Senado, que tiene 315 miembros elegidos y siete vitalicios, cuando fue derrotado la semana pasada en una votación sobre política exterior, lo que condujo a su renuncia.
Sin embargo, dado que dos senadores locales y uno que está en el extranjero se le han sumado, Prodi debería poder obtener 159 votos, frente a 156 de la oposición.
Los italianos comunes, exasperados con el espectáculo de otro gobierno en crisis tras sólo nueve meses en el poder, esperan que Prodi gane pero dudan de buenas perspectivas a largo plazo.
"Lo hará y será algo bueno para este país en este momento", dijo Stefano Cavenaghi, habitante de Roma. "Pero necesitamos un gobierno con un futuro más cierto".
Más allá de la crisis de corto plazo, ignorada por los mercados financieros y los aliados de Italia en la Unión Europea, existe preocupación sobre si la reforma electoral introducida cuando Silvio Berlusconi estaba en el poder favorece coaliciones amplias que hagan a Italia ingobernable.
Esta tendencia se complicó más por las reformas de Berlosconi que incluso su propio bando describió como "basura".
La agencia clasificadora de riesgo Moddy's dijo que la alicaída economía podría ser contenida siempre y cuando el país "tenga leyes electorales capaces de producir una mayoría que funcione".
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