1 de abril 2002 - 00:00

"Cualquiera puede ser la próxima víctima"

Desde hace varios años, Hana Beris envía informes para la BBC en castellano desde Jerusalén. También trabaja para otros medios en América latina. Ambito Financiero tuvo la posibilidad de dialogar con ella sobre la situación en Medio Oriente y el rol que los medios juegan en el conflicto. Al responder a las siguientes preguntas, lo hizo en su propio nombre y no en el de la BBC.

Periodista: ¿Con qué entrenamiento cuenta y cuáles son sus directivas para su seguridad personal?


Hana Beris:
No cuento con entrenamiento armado, no ando armada ni poseo un apoyo armado fijo. Las directivas para mi seguridad personal me las da mi propia intuición con respecto a dónde se puede entrar y cuándo, aunque sé que los ojos bien abiertos no son suficientes.

P.: ¿Ha estado su vida en serio peligro alguna vez?

H.B.: No en situaciones en las que en el momento sintiera que estaba al borde la muerte, pero sí en las que al volver a la normalidad, comprendí que eso podría haber sucedido. Ejemplos concretos: en zonas de tiroteos entre soldados israelíes y elementos armados palestinos al sur de Ramallah, en los que inclusive una bala perdida (y yo estaba sin chaleco antibalas) podría haberme pegado. O en el funeral de un militante de la Yihad islámica, en el campamento de refugiados en el Bureij, en la Franja de Gaza, en el cual después comprendí que bastaba que alguien de entre los presentes me considerara «sospechosa», para que después no contara el cuento... Otro ejemplo podría ser una vez que viajé en automóvil con varios palestinos requeridos por Israel, en camino a un encuentro en un escondite en Gaza con uno de sus jefes, de los entonces llamados «halcones de Al Fatah». Allí, el riesgo fue en dos sentidos: el coche podría haber sido atacado por el ejército al descubrirse allí a los buscados por Israel.

P.: ¿Tiene contacto con las milicias de Hamas, Hizbollah o Al Fatah?


H.B.:
Con Hizbollah nunca he tenido contacto directo, pero con los demás, sí, a nivel de entrevistados y cobertura de sus diferentes acciones o declaraciones.

P.: Lo que se ve en los noticieros ¿es realmente lo que está pasando?


H.B.:
Es sólo parte de la situación. La realidad concreta, en toda su dimensión, es un mosaico mucho más complejo que algunas imágenes aisladas que puedan aparecer en pantalla, por más real que sea el que hayan sucedido.

P.: ¿Cuánto y cómo influye la presencia de las cámaras en la Intifada y en el ejército israelí?


H.B.:
Esta es, en gran parte, una guerra de información, propaganda y palabras, lo cual a veces influye en presentar una imagen distorsionada de lo que es la realidad exacta. Me refiero sobre todo a situaciones cuando hay cámaras presentes. Yo trabajo en radio y hago todo lo posible por dar informes balanceados, imparciales y fidedignos, sin tomar partido. En muchos casos he presenciado personalmente cómo se armaron manifestaciones o incidentes violentos del lado palestino al ver a jóvenes palestinos que se acercaban a las cámaras. En lo que a mí respecta, aunque no trabajo en TV sino en radio y prensa, siempre he visto que el micrófono atrae multitudes y cuando llego a territorio palestino, en cuestión de segundos, si me acerco con el micrófono en mano a preguntar algo a alguien, de inmediato me veo rodeada de gente que quiere dar su opinión.

P.: Teniendo en cuenta su experiencia, ¿esta nueva escalada es diferente de otros momentos del conflicto a lo largo de los años?


H.B.:
Yo creo que es peor, no sólo por la intensidad y lo continuo de los choques, sino además por la sensación de que el frente está en todos lados, de que un atentado suicida puede suceder en cualquier lado y cualquiera puede ser la víctima. Del lado palestino, la sensación es que en un ataque israelí, aunque está dirigido contra una instalación de seguridad, siempre puede haber también víctimas que nada tengan que ver, aunque sea por el simple pasar por la calle. Todos se sienten víctimas, todos consideran que el otro debe cambiar mucho para mejorar la situación.

P.: ¿Y cree que tiene solución?

H.B.: En principio creo que a largo plazo sí, porque ambas partes, en general, admiten que la solución no puede ser militar por la fuerza. Pero por otra parte, no veo la solución pronto en absoluto, dado que a las dificultades de las discrepancias políticas entre las partes, que son de por sí complejas, se agrega el terrible daño que han causado los últimos 18 meses de violencia en la cual ambas partes se acusan mutuamente. De todos modos, no creo que la creación de un estado palestino, inclusive si fuera en toda Cisjordania y Gaza, pondría punto final al conflicto. Hay grupos que aunque exijan ahora retirada de esas zonas, dicen abiertamente -me lo han dicho a mí personalmente algunos de sus líderesque se oponen a la existencia misma de Israel y no sólo a su permanencia militar ocupando parte de los territorios de Cisjordania y Gaza en definitiva. Por otro lado, no se puede descartar que elementos del sector más nacionalista de la derecha israelí se opongan a un acuerdo que contemple la retirada de lo que ellos consideran su territorio bíblico. Pero no los veo empuñando armas para ello, sino oponiéndose dentro de la lucha interna israelí. Lo que es cierto es que la situación es más compleja de lo que aparece en los titulares de la prensa mundial.

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