Cuba informó que demandará días ''veredicto'' sobre Castro
De mínima, podrían ser divertículos en el intestino que produjeron sangrado. De máxima, alguna forma de cáncer. Y en el intermedio de posibilidades, una úlcera perforada. Hay convulsión y especulación mundial sobre la operación a Fidel Castro, quien por primera vez en 47 años de dictadura derivó el poder provisoriamente en su hermano Raúl, de 75 años, 5 menos que el barbado dictador. Cuba insiste en que los comunicados los dicta el propio Fidel Castro, inclusive el de ayer, donde habla de que el «veredicto» sobre su salud se conocerá en días. Esta demora -que podría significar biopsias, cuyos resultados deben aguardarse- aumenta las expectativas mundiales por lo que podría significar el fin del marxismo en la isla de Cuba, uno de los dos países del mundo (el otro es Corea del Norte) donde sigue implantado el sistema marxista-leninista.
-
Trump advierte que quedan "48 horas" para llegar a un acuerdo mientras Irán intensifica los ataques
-
El secretario de la OTAN se reunirá con Trump en medio de la tensión por la guerra en Medio Oriente
La indisposición de Fidel
Castro fue el tema dominante
en cada calle y en cada
casa de Cuba. La prensa
oficial se limitó a reproducir
el comunicado firmado por
el propio presidente,
dejando desinformada a la
población.
Once millones de cubanos en la isla esperaban con impaciencia un reporte del estado de salud del casi octogenario gobernante, quien la noche del lunes les anunció, en una proclama leída en televisión por su secretario personal, que cedía provisionalmente el poder a su hermano, tras ser operado por una hemorragia intestinal.
«No sé si pensar que nos están preparando para lo que va a venir por su avanzada edad. El ya no está para esas correrías», dijo un hombre de 52 años, vecino del Vedado y que trabaja de custodio en un barrio capitalino.
«Ya debería dejar el poder. Yo no quiero que se muera Fidel, la gente lo que quiere es
que ya se vaya, pero que se reponga», manifestó una mujer de 62 años, empleada doméstica en el sector residencial de Miramar.
La jornada de trabajo comenzó en algunas instituciones estatales, como en la Aduana del Puerto de La Habana, con «actos de reafirmación revolucionaria», durante los que los empleados ratificaron su apoyo a la revolución, al « comandante en jefe» y ahora a su sucesor.
Muchos perciben la situación como «muy seria». Acostumbrados a ver a Castro como un roble, recuerdan que ésta es la primera vez que entrega sus funciones plenas, lo que no hizo cuando se desmayó en junio de 2001 o cuando sufrió una caída en octubre de 2004 que le fracturó el hombro derecho y la rodilla izquierda. Algunos, no obstante, confían en la pronta recuperación del hombre fuerte.
«Va a haber los que quieran formar alboroto, pero la vida continúa. El sale de ésta», dijo un joven de 29 años de un sector residencial del oeste de la ciudad. Otros comentaban sobre cómo veían un futuro con Raúl Castro en el poder. «Fidel es más político, el otro no es fácil», dijo una mujer de 50 años que habita en el reparto Guiteras, en el este de La Habana.
En las calles se apreciaba gente leyendo la primera plana del diario oficial «Granma», ocupada por completo por la proclama. Los medios cubanos, bajo control del Estado, repetían el texto leído la noche del lunes por el secretario personal de Castro, Carlos Valenciaga.
Mientras una avalancha de llamadas telefónicas desde Miami colapsó las comunicacionesentre esa ciudad y La Habana, lo que dejó algunos teléfonos interrumpidos durante el día.
En tanto, varios referentes de la disidencia interna coincidieron en que ha llegado el momento del cambio.
Eloy Gutiérrez Menoyo, ex comandante de la revolución cubana y líder del grupo moderado Cambio Cubano, opinó que «sería una gran oportunidad para que Raúl pudiera iniciar algunos cambios, indudablemente necesarios, que no ha dado en esa dirección el propio Fidel».
«Creo que más tarde o más temprano tendrán que reconocer que el país se hace de la diversidad y que por supuesto lo del partido único resulta altamente aburrido y sin posibilidad alguna de futuro», agregó Gutiérrez Menoyo, quien estuvo encarcelado, exiliado en Miami y regresó a Cuba en 2003 tras 20 años de destierro.
Laura Pollán, representante del movimiento Damas de Blanco, que en 2005 obtuvo el premio Sajarov del Parlamento Europeo a la defensa de los derechos humanos, dijo que, en nombre de las esposas y familiares de los presos políticos, «quisiera que los cambios ojalá se hagan realidad muy pronto».




Dejá tu comentario