Moscú - Ex espía y luegofuncionario antes de ser presidente, Vladimir Putin, que entregó ayer la Presidencia a su sucesor y colaborador Dimitri Medvedev, fortaleció a Rusia en los últimos ocho años al precio de una guerra en Chechenia y actitudes autoritarias.
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Ahora se convertirá en primer ministro de su colaborador, pero dotado de grandes poderes, según un plan preparado por él mismo, pues la Constitución no lo autorizaba a candidatearse para un tercer período consecutivo.
Cuando Putin llegó al poder, Rusia era otro país, sinónimo para los occidentales de grave crisis económica, de omnipresencia de las mafias y de un envejecido Boris Yeltsin. Ahora es la Rusia de los petrodólares, de las ambiciones recobradas, pero también del enfrentamiento con Occidente.
Los años Putin son también los del retorno al primer plano de las « estructuras de fuerza», el otro nombre de los agentes de la KGB y de los oficiales de las Fuerzas Armadas, de los cuales Putin era el jefe cuando fue escogido en 1999 por Yeltsin para que lo sucediera.
Putin nació en San Petersburgo (ex Leningrado), el 7 de octubre de 1952 en el seno de una familia obrera. Su abuelo era un cocinero que trabajó para Lenin y Stalin y sobrevivió esos años turbulentos, lo que supone que fue totalmente fiel al liderazgo soviético.
Estudió Derecho y se casó con una ex azafata, Lyudmila, con quien tiene dos hijas. Ingresó en los servicios de contraespionaje a los 23 años, luego pasó a los servicios de inteligencia exterior y en 1985 partió hacia Alemania del Este, donde permaneció cinco años.
Los años en los que sirvióen la KGB contienen aún zonas oscuras y cuando habla de ellos, Putin se empeña en banalizar las actividades de los servicios que hicieron reinar el terror en la época soviética.
Putin volvió de Alemania del Este en 1990 y se convirtió en asistente del rector de la Universidad de San Petersburgo, encargándose de las relaciones internacionales de la institución.
Afiliación
En agosto de 1991 renunció a la KGB, en pleno golpe contra el presidente Mijail Gorbachov, sin abandonar, por ello, su afiliación al Partido Comunista.
Tras el derrumbe de la URSS a fines de 1991, Putin desempeñó actividades más acordes con la nueva Rusia, trabajando en la municipalidad de San Petersburgo. Tras la derrota del alcalde Anatoli Sobchak en las municipales de 1996, abandonó San Petersburgo rumbo a la administración presidencial en Moscú, a petición de Pavel Borodin, ex intendente del Kremlin, que luego fue involucrado en un escándalo de lavado de dinero en Suiza.
En julio de 1998, Yeltsin lo nombró jefe del FSB (ex KGB) y en marzo de 1999 le ofreció el puesto de secretario del Consejo de Seguridad. El 9 de agosto se convirtió en primer ministro, tras la destitución de Serguei Stepachin.
La invasión de las tropas federales rusas en octubre de 1999 a Chechenia, tras una serie de atentados atribuidos a los independentistas chechenos, contribuyó a realzar la popularidad del joven primer ministro.
Presentándose como un hombre fuerte, deportivo, lanzando declaraciones provocadoras -como «hay que perseguir a los terroristas hasta en las letrinas»- Putin conquistó a la opinión rusa. Ocho años más tarde esta popularidad sigue siendo su clave.
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