Un atentado suicida contra el cuartel de la coalición en Bagdad dejó ayer 25 muertos -entre ellos, dos norteamericanos-y 130 heridos. Atribuido a la resistencia y a Al-Qaeda, se produjo en un momento político crítico para la Casa Blanca: según la última encuesta, George W. Bush comenzó a perder popularidad y por primera vez pierde ante los demócratas.
La zona circundante al cuartel aliado en la capital iraquí presentaba ayer un aspecto desolador. Dos soldados norteamericanos murieron y seis (tres efectivos y tres empresarios) resultaron heridos.
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«Un vehículo que aguardaba para entrar en el palacio explotó», indicó un policía sin querer revelar su identidad.
«El pánico se apoderó de los soldados, algunos de los cuales se tiraron al suelo. Vi empleados caer heridos. Fue muy fuerte, nunca había oído una explosión como ésta», declaró
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