El 9 de abril de 2003, el régimen del hombre que prometió «morir en Irak y preservar el honor del pueblo», cayó con la entrada de las tropas estadounidenses en la capital iraquí y la desbandada de su ejército.
Saddam, de 68 años, entró entonces en la clandestinidad. Sus estatuas fueron derribadas y sus retratos destrozados, tanto por las tropas internacionales como por enfurecidos iraquíes. Sus hijos
Tras su captura, el ex dictador estuvo detenido en lugares no precisados de Irak, antes de ser transferido a una prisión en una de las más grandes bases norteamericanas del país, cerca del aeropuerto de Bagdad, donde fue alojado junto con 11 de sus colaboradores más cercanos.
Dejá tu comentario