Dos artefactos explosivos fueron desactivados hoy en el "Wall Street" manileño, un día después de que el director del FBI, Robert Mueller, aseguró que la red de radicales islámicos, Al Qaeda, se extiende por el Sudeste Asiático.
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El director de la policía de la metrópoli de Manila, Edgardo Aglipay, informó que una llamada telefónica anónima reveló el lugar exacto donde se encontraban las bombas, una colocada cerca de una gasolinera y la otra junto a un edificio en una concurrida avenida.
Los presuntos agresores dejaron su firma: una carta pegada al segundo artefacto explosivo que sella un tal Adrev, comandante del autodenominado "Ejército del Estado Federal Indígena".
El autor de la nota explicó que luchan por la división de Filipinas en tres estados de componente cristiano, musulmán e indígena.
El general Aglipay dijo que este es un grupo nuevo y se mostró escéptico de que las razones expuestas en la carta sean las auténticas motivaciones de los que se esconden tras ese nombre, al tiempo que señaló que cualquiera de las distintas organizaciones rebeldes musulmanas y comunistas que operan en el archipiélago pudieron ser las responsables.
En tanto, la víspera, el director de la Oficina Federal de Investigación (FBI), Robert Mueller, confirmó que existen evidencias claras de la presencia de Al Qaeda en el Sudeste Asiático.
Los lazos de la organización que dirige Osama bin Laden en esa región del mundo provienen del grupo islámico Jemaah Islamiah, con conexiones en Singapur, Indonesia y Malasia, según Mueller.
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