Ya está en Montevideo el proyecto de reforma impositiva del gobierno de Tabaré Vázquez, que afectará desde ya a uruguayos al imponer para todos el gravamen a las rentas -ahora limitado a comercios y empresas- por lo cual origina protestas allí. Pero también afectará a extranjeros -mayoritariamente argentinos- que operan en el vecino país. Desde el riesgo de doble imposición por inmuebles hasta gravar con rentas los alquileres de casas y departamentos hay muchas variantes. El Frente Amplio que gobierna tiene mayoría propia como para asegurar la sanción del proyecto, que cambia décadas de misma forma de operaciones en Uruguay. Por ejemplo, desaparecen las famosas SAFI, empresas offshore para operar con sede en Uruguay para actividades fuera del país. Pero dan un plazo de 5 años, hasta el 31 de diciembre de 2010, para que cesen las que hoy funcionan y no aceptarán nuevas. Por supuesto que ya están inscritas muchas para la venta, pero igual sólo podrán operar por los 5 años próximos.
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La reforma prevé gravar, en principio sin deducciones más allá del aporte jubilatorio, todas las rentas «de fuente uruguaya», sean de trabajo, capital o actividad empresarial. O sea, se impone el «impuesto a la renta» que antes no existía.
Un ejemplo comparativo de la tasa aplicada a personas físicas (individuos) o a personas jurídicas es el siguiente: Otro aspecto clave de la propuesta, que no fue muy difundido, es que
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