• La iniciativa europea de paz impone a Rusia y Georgia el abandono del uso de la fuerza para dirimir el conflicto por Osetia del Sur.
• Llama al cese de todas las acciones militares y al libre acceso de la ayuda humanitaria.
• En el punto más polémico, el estatus futuro de las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjazia se determinará en un debate internacional. Pero Tiflis exigió ayer una enmienda que proteja su reclamo de soberanía.
Casi 100.000 personas se manifestaron en Tiflis, la capital georgiana, en apoyo al gobierno prooccidental (arriba).
Moscú y Tiflis (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - Rusia ordenó ayer el cese de su ofensiva militar en territorio de Georgia y aceptó el plan de paz de la Unión Europea (UE), tras cinco días de feroces combates que dejaron ciudades y bases militares destruidas. Sin embargo, el gobierno georgiano aseguró que, a pesar de la orden de Moscú, continuaban los bombardeos.
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«Tomé la decisión de terminar la operación para obligar a la paz a las autoridades de Georgia. El resultado fue alcanzado. El agresor fue castigado y sufrió pérdidas importantes», dijo el presidente ruso, Dimitri Medvedev, en un encuentro en Moscú con el ministro de Defensa y el jefe de Estado Mayor Conjunto.
«Rusia respeta la soberanía de Georgia», subrayó Medvedev, pero cuestiona su unidad territorial, que depende del «deseo de las personas (de la región separatista de Osetia del Sur) a vivir en un Estado».
El anuncio se conoció poco después que Rusia aceptara un plan de seis puntos presentado por el mandatario francés, Nicolas Sarkozy, presidente pro témpore de la UE.
Sin embargo, el jefe del Kremlin ordenó al Ministerio de Defensa que reanude las acciones de combate en cualquier momento en caso de que la población de Osetia del Sur vuelva a ser víctima de la violencia georgiana. Luego, Sarkozy y su canciller, Bernard Kouchner, partieron hacia Georgia , país que aceptó la iniciativa aunque con cambios en el punto más polémico, el que habla de un debate internacional sobre el estatus futuro de Osetia del Sur, de modo de no sentar un precedente sobre un posible abandono de su reivindicación de soberanía sobre la región.
En ese marco, el canciller ruso, Serguei Lavrov, exigió la renuncia del presidente georgiano, Mikhail Saakashvili.
Horas después, EE.UU. aseguró que espera verificar el cumplimiento del cese de hostilidades anunciado por Rusia. «Buscamos tener una evaluación exacta de qué significa la palabra 'fin' y si ésta es cumplida de modo real», sostuvo el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto.
El conflicto comenzó el viernes pasado, cuando la pequeña ex república soviética de Georgia intentó recuperar por la vía armada el control de la región separatista de Osetia del Sur, que existe como entidad independiente de facto durante los últimos 16 años. Rusia intervino de inmediato para rechazar el asalto y respondió con una vasta ofensiva en defensa de sus aliados osetios, que provocóla retirada de las fuerzas georgianas, en un episodio que recuerda a algunos analistas la guerra por las Malvinas de 1982 entre la Argentina y Gran Bretaña.
Víctimas
Moscú asegura que más de 2.000 civiles murieron en la ofensiva georgiana sobre Osetia del Sur, pero Georgia dice que los muertos en esa acción fueron muchos menos. Naciones Unidas estimó que 100.000 personas fueron desplazadas por la violencia, y que la cifra de víctimas definitiva podría ser mucho mayor a los 2.000 ya contabilizados, una vez que pueda llegarse a ciudades en las que todavía persistían los enfrentamientos. Medvedev declaró hoy día de luto en Rusia por la «catástrofe humanitaria» en Osetia.
En el terreno, un general ruso dijo que el alto el fuego no significa que terminaban todas las operaciones. «Si hemos recibido la orden de cese el fuego, eso no implica que hayamos detenido todas las acciones, como las de reconocimiento», dijo el general Anatoly Nogovitsyn.
Georgia, que ya había ofrecido una tregua a Moscú, dijo que las fuerzas del Kremlin continuaban sus bombardeos contra localidades del país, incluso después de la orden de Medvedev. Rusia había comenzado su ofensiva con un ataque terrestre en Osetia del Sur y bombardeos en el territorio de Georgia, incluyendo suburbios de la capital, Tiflis. Pero el lunes abrió un segundo frente de combate desde otra región separatista, Abjazia, ubicada en el oeste del país, y tomó bases dentro de Georgia.
Tropas
Antes del anuncio de Medvedev, 135 blindados y tanques rusos comenzaron a movilizarse hacia el desfiladero de Kodori, en el norte de Abjazia, la única parte de esa región todavía controlada por fuerzas georgianas, según informó un corresponsal de la cadena de noticias CNN.
En ese contexto de incertidumbre, 100.000 personas se congregaron en el centro de Tiflis, bajo un mar de banderas georgianas rojas y blancas. Saakashvili dijo a la multitud que Georgia abandonará la Comunidad de Estados Independientes (CES) que, dirigida por Rusia, agrupa a las ex repúblicas soviéticas. El mandatario pidió a Ucrania que haga lo mismo.
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