Pedro Pablo Montoya, el desertor de las FARC que asesinó a «Iván Ríos», uno de los máximos líderes de la guerrilla. Toda Colombia debate si se le debe entregar una recompensa o procesarlo por homicidio.
Bogotá (Télam, DPA, EFE) - Una fuerte polémica estalló en Colombia en torno a si corresponde pagarle una millonaria recompensa a un ex guerrillero de las FARC que asesinó al prominente jefe terrorista «Iván Ríos», tema que divide por igual a juristas, ciudadanos y miembros del gobierno.
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Pedro Pablo Montoya, alias «Rojas», el hombre que mató a «Iván Ríos», miembro del directorio de las FARC, ya aclaró que pretende recibir la recompensa de 5.000 millones de pesos (2,8 millones de dólares) que prometió el gobierno a quien «colaborara» para que aquél fuera detenido o abatido.
Algunos especialistas señalaron la dificultad de dar un premio monetario a alguien que cometió un homicidio, lo que llevaría a la incongruencia de que, a la vez que se lo beneficia, se lo deba condenar en una causa penal por asesinato. Según aseguran, en ese caso el propio Estado estaría premiando y castigando a la vez por el mismo delito.
«Rojas» podría recibir la recompensa y ser absuelto por el crimen sólo gracias a una decisión judicial, pero aun así tendría que responder ante la Justicia por sus años como guerrillero.
«Expertos penalistas anotan que difícilmente 'Rojas' lograría una absolución plena debido a que participó en una organización armada ilegal y debería responder por los crímenes cometidos», analizó ayer el diario bogotano «El Tiempo».
El gobierno de Alvaro Uribe ya está analizando cómo hacer para que el caso «Rojas» sirva de ejemplo a otros guerrilleros, ya que el homicidio de cualquier integrante de la insurgencia -cuanto mayor sea su grado, mejor- sirve a los fines oficiales de derrotar a las FARC.
Señal
Un ex funcionario de alto nivel de la fiscalía citado por «El Tiempo» consideró que «por razones de política criminal (el Estado) debe mandar una señal en la que otras personas sigan ese ejemplo para capturar a otros cabecillas».
En tanto, el procurador general, Edgardo Maya Villazón, reconoció que encargará un estudio jurídico para establecer la viabilidad o no del pago. « Vamos a mirar si era vivo o muerto o por información para dar con el paradero de los cabecillas de la organización subversiva «, comentó.
Mientras, desde el Poder Ejecutivo, el alto consejero para la reintegración, Frank Pearl, dijo que el pago de la recompensa a «Rojas» « estimula la desmovilización y desarticulación de las FARC.
«Ese tema lo debe definir el Ministerio de Defensa. Nosotros esperamos que la recompensa se pague y que la recompensa sea efectiva, porque es un mecanismo para desarticular a las FARC, es un mecanismo para seguir resquebrajando la poca confianza que hay entre los diferentes frentes», dijo Pearl.
El ministro del Interior, Carlos Holguín, dijo que el tema está en estudio, teniendo en cuenta la importancia jurídica y política que una decisión como ésta trae consigo, por eso consideró que es una cuestión sobre la cual no se debe improvisar.
El caso, motivo de comentarios y discusiones en los bares y las calles de Bogotá, parece señalar una creciente descomposición del mayor grupo guerrillero de Colombia, ya que se suma a la muerte, el 1 de marzo último, de «Raúl Reyes», el ex número dos de la organización, en un controvertido operativo en territorio ecuatoriano.
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