El reelecto
alcalde de San
Pablo, Gilberto
Kassab (izquierda),
posa
junto a su
padrino político,
el gobernador
estadual José
Serra, tras
emitir su voto.
El triunfo
opositor en la
principal ciudad
de Brasil
cambia el mapa
político con
vistas a las
presidenciales
de 2010.
San Pablo (EFE, AFP, Reuters, ANSA, DPA) - El Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Luiz Inácio Lula da Silva sufrió una severa derrota ayer en la segunda vuelta de las elecciones municipales, luego que las coaliciones opositoras obtuvieron el poder en tres importantes ciudades brasileñas: San Pablo, Salvador y Porto Alegre. Los candidatos apoyados por el oficialismo, en tanto, ganaron las alcaldías de Belo Horizonte y Rio de Janeiro.
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Según resultados casi totales, Gilberto Kassab, del partido Demócratas, fue reelecto en San Pablo con más de 60% de los votos válidos y apabulló a su rival del PT, Marta Suplicy, ex ministra de Turismo de Lula.
Kassab fue apoyado por el gobernador del estado de San Pablo, José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), principal de oposición, y este resultado le daría un espaldarazo para su esperada candidatura presidencial en 2010 (ver nota aparte). «Quería dejar un registro muy especial, muy enfático, de la participación fundamental del gobernador José Serra en este proceso como gestor», declaró Kassab.
No obstante, el gobernador de 66 años y quien busca formar una alianza entre el PSDB y Demócratas, trató de desvincular la votación de ayer de los comicios generales. «La elección presidencial está muy lejos», dijo luego de sufragar junto a Kassab, subrayando que su actual preocupación era que «continúe una administración de calidad para nuestra ciudad». Pero el presidente del PSDB, Sérgio Guerra, dijo que «se consumó la derrota del gobierno de Lula y del PT».
«San Pablo era la apuesta de la elección», agregó.
Los brasileños votaron el domingo en 11 de las 26 capitales del país y en otras ciudades con más de 200.000 habitantes donde ningún candidato obtuvo la requerida mayoría absoluta en la primera vuelta del 5 de octubre.
En Rio de Janeiro, Eduardo Paes, del conservador Partido del Movimiento Democrático de Brasil (PMDB) y aliado del gobierno, venció apretadamente a Fernando Gabeira, del Partido Verde, por 50,82% a 49,18% de los votos válidos, según el escrutinio casi total.
Ex bastión
El partido de Lula recibió otro revés en Porto Alegre, donde el alcalde José Fogaca, del PMDB, fue reelecto al vencer holgadamente a la petista Maria do Rosario. El PT también fue derrotado en Salvador, donde fue reelecto Joao Henrique, del PMDB, tras vencer con amplitud al oficialista Walter Pinheiro.
De esta forma, la agrupación centrista emergió con fuerza tras obtener el triunfo en 1.200 ciudades. Con estas cartas, el PMDB, aliado de Lula a nivel nacional, pero con juego propio en los estados, se convierte en una especie de «poder detrás del trono», que no podrá ser ignorado en las elecciones de 2010. Lula recibió una buena noticia en la ciudad de Sao Bernardo do Campo, en el estado de San Pablo, donde resultó electo alcalde el petista Luiz Marinho, a quien apoyó con fuerza. Esta ciudad fue el escenario de las huelgas de trabajadores industriales que amenazaron la dictadura militar en la década del 80 y que le dieron proyección nacional al actual mandatario, entonces líder del Sindicato de Metalúrgicos. Pese a la importancia de este municipio para el PT y para el propio jefe de Estado, la formación oficialista sólo había ganado una vez (en 1988) las elecciones municipales en esa ciudad que después se convirtió en un fortín de rivales de Lula. En tanto, en Belo Horizonte, Márcio Lacerda, del Partido Socialista Brasileño (PSB) -apoyado por el PT-, venció a Leonardo Quintao, del PMDB.
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