EEUU anticipa que Gadafi abandonará el poder pero advierte que el Ejército libio aún resiste
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Menos eufóricos se mostraron ante el Comité de Servicios Armados de la Cámara baja, el secretario de Defensa, Robert Gates, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen, quienes, aunque coincidieron en la valoración de que Gadafi acabará abandonando el poder, no se aventuraron a predecir cuándo llegará ese momento.
El titular del Pentágono reiteró que la operación militar en Libia "no incluye el derrocamiento del régimen de Gadafi", pero que desde su punto de vista ese objetivo final se logrará "con el tiempo" con medidas políticas y económicas.
Influirá también que la misión liderada por la OTAN puede seguir, y lo hará, degradando la capacidad militar del régimen hasta tal punto que el líder libio y aquellos que le rodean tengan que tomar una decisión diferente, sostuvo Gates.
Eso "podría contribuir a que se fracture algo de la unidad de su propio Ejército" e impulsar la caída del régimen, aseveró.
Pero, agregó, "nadie puede predecir cuánto tiempo llevará eso". Hasta ahora, la coalición internacional ha reducido a un 20 o 25 por ciento las capacidades militares de las fuerzas de Gadafi, según Mullen.
Sin embargo, el poder militar de las tropas del régimen en tierra es todavía diez veces mayor que el de los rebeldes, advirtió. Por eso, el régimen libio "aún no va a desmoronarse desde el punto de vista militar", aseguró.
Es aquí donde entra en juego el objetivo político más amplio de la operación en Libia: el de lograr que Gadafi se marche.
Según el diario The New York Times, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) ha insertado operativos en Libia que buscan recolectar datos que faciliten los ataques militares aéreos y entablar contactos con la oposición libia, de la que EE.UU. sabe poco.
El mayor problema de los rebeldes es la falta de organización y falta conocimientos en el combate. Solamente unos mil rebeldes cuentan con entrenamiento militar, según Mullen.
Parece que para EE.UU. la oposición libia necesita entrenamiento y asistencia, pero Gates dejó claro que "otros deberían encargarse" de esa labor.
El miércoles se supo que Obama firmó una orden secreta que autoriza el desarrollo de operaciones encubiertas en Libia.
Mullen reconoció que EE.UU. estudia si proporciona armas a la oposición, pero dejó entrever que preferiría otras opciones.
"Estamos evaluando las opciones de hacerlo y de no hacerlo. Hay una forma bastante viable de entrenarles y equiparles, pero nosotros no somos los únicos que sabemos hacerlo; hay bastantes otros países que tienen esa capacidad, las armas y la destreza", afirmó.
Gates, que dijo que hasta el momento la intervención ha costado a EE.UU. 550 millones de dólares y a partir de ahora costará 40 millones al mes, también prometió que no habrá tropas de su país en tierra.




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