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Al menos cinco personas murieron, entre ellas un niño y una mujer, en bombardeos de aviones norteamericanos sobre Falluja, bastión sunnita en el oeste de Bagdad.
Al mismo tiempo, la suerte de la responsable de la organización humanitaria CARE, Margaret Hassan, detenida como rehén desde el 19 de octubre, provocaba gran inquietud.
El martes, sus secuestradores amenazaron con entregarla al grupo del terrorista jordano Abú Mussab Al Zarqawi si Gran Bretaña no retira sus tropas de Irak en 48 horas. El ultimátum termina hoy jueves.
El miércoles poco antes de medianoche, la aviación estadounidense lanzó dos ataques contra presuntos escondites de rebeldes al noreste y sureste de Faluya, según un comunicado militar.
Aún no era posible saber si estos ataques contra el bastión sunita situado a 50 km al oeste de Bagdad provocaron víctimas.
Desde mediados de octubre, el ejército estadounidense estrechó el cerco en torno a la ciudad, y reforzó sus efectivos desplegando unos mil soldados, apoyados por unidades de la Guardia nacional iraquí.
La población de Faluya se inquieta de estas concentraciones de tropas y teme un ataque inminente", afirmó un mediador que participa en las negociaciones para tratar de solucionar pacíficamente la crisis.
Este miembro de una delegación oficial del Consejo nacional (Asamblea provisoria), que desde hace una semana efectúa una mediación "de última instancia" con notables de la ciudad, espera que prevalezca la opción política.
Sin embargo, no excluyó "la eventualidad de un ataque", y estimó que la reelección de Bush aumenta "los riesgos de una ofensiva".
El primer ministro iraquí Iyad Alawi advirtió que la pugna entre el gobierno y los rebeldes atrincherados en Faluya esta en su fase final, y amenazó con una acción militar inminente.
El gobierno cuenta recuperar el control de las ciudades rebeldes, principalmente las de mayoría sunita, para asegurar la celebración de las elecciones previstas para enero de 2005.
"Los notables de Faluya intensificaron sus contactos con miembros del gobierno y responsables políticos para salvar la ciudad", agregó este miembro de la delegación oficial.
Por su parte, el gobierno de Alawi insistió para que la población de Faluya "entregue a los terroristas extranjeros o ayude a su captura" y "permita a la policía y a la Guardia nacional iraquí entrar a la ciudad (...) con un apoyo de la Fuerza multinacional", según un comunicado de su gabinete.
Se sospecha que la red del islamista jordano Abú Mussaba Al-Zarqawi, enemigo declarado de Estados Unidos en Irak, estableció en Faluya su cuartel general.
En su discurso triunfal, Bush reiteró su compromiso en Irak y por otro lado el Pentágono anunció que el número de soldados estacionados en Irak pasaría de 138.000 a 141.500 hasta las elecciones iraquíes.
El jueves, la prensa iraquí hizo un llamado a la unidad de Irak, un día después de la reelección de Bush, la que se da en un contexto de violencias sangrientas cotidianas.
El miércoles se conoció la decapitación de un oficial iraquí y de tres miembros de la Guardia nacional y el secuestro, el mismo día, de seis extranjeros.
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