EE.UU. cree que Siria mató a premier libanés
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Antes de abandonar Damasco, la embajadora Scobey dejó una nota dirigida al gobierno sirio, en la que expresó, en durísimos términos, el malestar de Washington por la presencia militar siria en el Líbano.
«He sido cuidadoso al decir que no sabemos, por ahora, quién cometió el asesinato. Pero el hecho nos recuerda de la forma más cruda que la presencia siria en el Líbano no es buena y es un factor desestabilizador», dijo Boucher.
Tras renunciar a su cargo en octubre pasado enfrentado con Damasco, Hariri, de 60 años, comenzó a acercarse a la oposición -que reclama la retirada de las fuerzas sirias-, y no se excluía que se postulara y lograra una aplastante victoria en las elecciones legislativas previstas para abril o mayo próximo. Electo cinco veces jefe de gobierno -fue premier 10 de los últimos 14 años-, dueño de gran fortuna y considerado el padre de la reconstrucción libanesa, Hariri murió en Beirut junto a otras 14 personas al estallar un coche bomba «casi seguramente» conducido por un atacante suicida, según dijo la policía.
En Saida, el pueblo natal de Hariri, al sur del Líbano, manifestantes atacaron a trabajadores sirios e hirieron a cinco antes de que interviniera la policía. En Beirut fue atacada la sección libanesa del partido Baaz, que gobierna en Siria.
El Consejo de Seguridad de la ONU condenó el ataque terrorista, pero no avanzó en sanciones contra Siria, que eran pretendidas por EE.UU.




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