El asunto más controvertido para los obispos será qué hacer con aquellos sacerdotes que abusaron de un menor en una ocasión, años atrás, y que desde entonces han ejercido su ministerio sin que se haya informado de nuevos problemas. Según la propuesta que discutirán los obispos, estos sacerdotes podrían continuar en la Iglesia si un grupo formado por laicos diese el visto bueno, y se informase a los fieles afectados sobre los actos realizados en el pasado por un cura.
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