John McCain (izq) se verá fortalecido por el apoyo brindado por el saliente Mitt Romney (der).
El ex gobernador de Massachusetts Mitt Romney anunció hoy su apoyo a las ambiciones de John McCain de convertirse en el candidato republicano para las presidenciales estadounidenses, dejando al senador por Arizona prácticamente consagrado y listo para enfrentar a Hillary Clinton o Barack Obama el 4 de noviembre.
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Romney dijo que pidió a los delegados que obtuvo en las primarias disputadas hasta ahora, un total de 286, que voten en favor de McCain durante la convención partidaria, que se celebrará a principios de setiembre en Minneapolis.
Queda todavía en carrera el ex gobernador de Arkansas Mike Huckabee, quien suma 217 delegados y advirtió hoy que seguirá disputando las internas republicanas.
"Todavía hay muchos estadounidenses, en especial en el interior del país, que quieren hacer oír su voz", dijo Huckabee en declaraciones formuladas minutos después de conocerse oficialmente la decisión de Romney.
McCain suma 827 delegados, y si todos los representantes cosechados por Romney acatan su pedido, el senador por Arizona contará hoy con 1.113 delegados, apenas por debajo de los 1.191 necesarios para consagrarse candidato, mientras espera con confianza las primarias del martes próximo en Wisconsin.
Durante una rueda de prensa en Boston, en el estado de Massachusetts, Romney se declaró "orgulloso" de brindar su "total apoyo" a la candidatura de McCain.
"Incluso cuando la carrera estaba emparejada y nuestros desacuerdos estaban en el centro del debate, el calibre de este hombre era evidente", dijo Romney, quien a menudo acusó a McCain de no ser lo suficientemente conservador para representar a los republicanos en las próximas elecciones.
Para McCain, un ex combatiente en Vietnam que pasó varios años como prisionero de guerra, "la seguridad nacional no es solamente otro asunto en la agenda, sino la obligatoria responsabilidad de una nación".
McCain, continuó su ex rival, "es un hombre que sirvió y sufrió por su país".
Al introducirlo ante los reporteros, Romney caracterizó a McCain como "un verdadero heroe" y "el próximo presidente de Estados Unidos".
"Las primarias son duras, y sabemos que la campaña fue dura, pero ahora es el momento de avanzar, y estoy muy honrado de contar con Romney y su equipo a mi lado", replicó McCain.
Con el ex gobernador de Massachusetts, dijo el senador, comparte "una filosofía en común, objetivos comunes", aún cuando "existen diferencias en asuntos específicos".
"Compartimos los objetivos comunes que siempre guiaron al partido republicano: menos gobierno, impuestos más bajos, menos regulación, una seguridad nacional fuerte", añadió.
Apenas las cámaras se desconectaron de la rueda de prensa en Boston, Huckabee salió al aire para expresar su desencanto, primero por la cadena CNN y enseguida con la Fox News.
"Esta elección -protestó el ex gobernador de Arkansas- tiene que ser sobre voces y opciones, no endosos".
Con tono amargo, Huckabee -un ex pastor bautista que reconoce estar en contra de la teoría de la evolución, y también del aborto y los matrimonios homosexuales- afirmó: "la única gente que me pidió que renuncie (a las internas republicanas), es la gente que apoya a los otros candidatos".
Aunque la interna aparezca decidida, McCain todavía tiene que seguir luchando por conquistar la simpatía de la base conservadora del partido republicano, que lo considera demasiado blando en asuntos como los recortes de impuestos y la lucha contra la inmigración ilegal.
McCain está haciendo un importante esfuerzo por convencer a la derecha del partido que es realmente un conservador.
En materia de inmigración, por ejemplo, ya renegó públicamente del apoyo que hasta el año pasado brindó al proyecto parlamentario de reforma que preveía la regularización del estatus de gran parte de los doce millones de indocumentados que viven en el país.
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