La Casa Blanca anunció que adquirirá una prisión de máxima seguridad en el estado de Illinois para trasladar allí "un número limitado" de los detenidos, posiblemente alrededor de un centenar, de la controvertida cárcel de Guantánamo.
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La iniciativa cuenta con el respaldo del gobernador de Illinois, Pat Quinn, pero deberá enfrentar la decidida resistencia de la oposición republicana, que no quiere ver detenidos acusados de terrorismo alojados en prisiones en el territorio nacional.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó a la Casa Blanca prometiendo el cierre de la prisión, montada para encarcelar a los acusados de terrorismo detenidos durante la campaña contra las organizaciones fundamentalistas islámicas tras los atentados del 11 de setiembre del 2001.
En poco tiempo, la cárcel en territorio cubano se convirtió -junto a la prisión de Abu Ghraib, en Irak- en el símbolo de la política de maltratos y torturas contra los detenidos por las fuerzas de seguridad estadounidenses.
Obama había anunciado el cierre de Guantánamo para enero del 2010, un año después de su entrada a la Casa Blanca, pero precisamente el destino de los prisioneros bloqueó sus intenciones y ahora la fecha de clausura sigue abierta.
"No tenemos una fecha para dar" para el nuevo plazo de cierre de Guantánamo, dijo el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, "pero el presidente Obama considera que estamos haciendo progresos" hacia la clausura de la prisión, afirmó.
Si bien evitó dar cifras exactas, el portavoz indicó que manejar la prisión en Illinois "costará más o menos la mitad" de lo que cuesta administrar la de Guantánamo.
Para acelerar el desalojo de la cárcel en la isla de Cuba, el gobierno ya trasladó algunos detenidos a países extranjeros, y ahora inició el controvertido camino hacia la transferencia de otros prisioneros a territorio norteamericano.
Los ministros de Defensa, Robert Gates, de Relaciones Exteriores, Hillary Clinton, de Seguridad Interior, Janet Napolitano, el de Justicia, Eric Holder, y el director nacional de los servicios de inteligencia, Dennis Blair, enviaron una carta al gobernador Quinn para informarlo sobre la decisión de adquirir el centro de detención.
La decisión de adquirir el Thomson Correctional Center representa "un importante paso hacia el cierre de Guantánamo", indicó la Casa Blanca, que -añadió- "protegerá nuestra seguridad nacional y ayudará a las tropas estadounidenses al remover una herramienta de reclutamiento mortífera de las manos de al Qaeda", el grupo considerado responsable de los atentados del 11 de setiembre del 2001.
El gobierno de Obama considera Guantánamo una herramienta de propaganda para los extremistas islámicos, a causa de los maltratos recibidos por los detenidos en la prisión montada en la base de la Marina en territorio cubano, donde todavía están alojados unos 210 detenidos.
Además de ayudar en la tarea de clausurar Guantánamo, el gobierno asegura que la puesta en marcha de esta cárcel de máxima seguridad ayudará a "crear puestos de trabajo" en Illinois, adonde se espera -según cálculos oficiales- un flujo de unos mil millones de dólares en los primeros años de funcionamiento de la prisión de máxima seguridad.
"En el noroeste de Illinois existe un abrumador apoyo bipartidario en apoyo de la compra de la prisión por parte del gobierno federal", dijo Dick Durbin, senador demócrata por ese estado, según el cual la apertura de la cárcel resultará en la creación de "3.000 empleos, más de la mitad de ellos locales".
Durbin aseguró que "no está preocupado" por la posibilidad de tener en Illinois acusados de terrorismo.
"Me reuní con los más altos niveles de funcionarios de los servicios de inteligencia -relató en declaraciones a la cadena televisiva MSNBC- y me aseguraron que será una de las prisiones más seguras del país".
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