Estados Unidos entra hoy en la semana final de la campaña electoral más extensa y costosa que se recuerde. Según las encuestas, Barack Obama se consagrará el martes que viene como el primer presidente negro de la historia de ese país. Así lo indican las encuestas, sobre todo las que analizan la intención de voto estado por estado, la verdadera clave de una elección indirecta que se definirá en el Colegio Electoral. El demócrata lleva la delantera en cinco de los ocho estados considerados decisivos, mientras que pelea voto a voto en Florida, donde se dirimió de modo polémico la puja entre George Bush y Al Gore hace ocho años. Pero más allá de la lucha electoral, la tensión crece en la medida en que toman cuerpo los temores a un atentado de grupos racistas contra Obama. Las autoridades revelaron ayer que fueron detenidos dos neonazis cuyos planes, además del magnicidio, incluían una matanza de niños negros en Misisipi.
Barack Obama habló ayer en Ohio, inaugurando la serie final de sus actos de campaña.
Las encuestas marcan su favoritismo, pero los estrategas demócratas buscan evitar
que las bases caigan en el triunfalismo y se relajen peligrosamente.
Washington (EFE, AFP, Reuters, DPA) - La campaña más larga de la historia de EE.UU. ingresa hoy en su última semana, con los candidatos Barack Obama y John McCain organizando actos espectaculares y difundiendo sus recetas contra la crisis económica, en un esfuerzo final por volcar las encuestas que, de manera casi unánime, marcan el favoritismo del demócrata.
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A sólo siete días de las elecciones para elegir al sucesor de George W. Bush y renovar toda la Cámara de Representantes y la mitad del Senado, Obama y su rival republicano, John McCain, salieron ayer a buscar los votos independientes en dos de los estados considerados decisivos, Ohio y Pensilvania, luego de hacer lo mismo el fin de semana en otros también fundamentales del oeste del país.
En EE.UU., el ganador de la contienda presidencial no es determinado por la mayoría de los votos, sino por el que obtiene la mayoría del Colegio Electoral de 538 miembros. En ese sentido, más allá de los distritos que ya se descuenta votarán por uno u otro postulante, encuestas difundidas ayer dan a Obama ventaja en cinco de los ocho estados clave, lo que, de concretarse, le permitiría superar los 270 votos necesarios en el Colegio Electoral y convertirse así en el primer negro en llegar al poder en el país.
Estudio
Según una encuesta de Zogby, Obama tiene ventajas de entre 2 y 7 puntos en Virginia, Carolina del Norte, Ohio, Missouri y Nevada. McCain, en tanto, está al frente con comodidad en Virginia Occidental e Indiana, mientras en Florida -el estado de esta lista que más votos da para el Colegio Electoral, con 27-, los aspirantes empatan con 47% de la intención de voto.
Ohio y Pensilvania son considerados particularmente importantes por los especialistas. La mayoría de las encuestas muestra a Obama al frente en ambos, que juntos otorgan 41 votos en el Colegio Electoral. Hasta el momento, ningún republicano llegó a ser jefe de Estado sin haber ganado los 20 electores que da Ohio. Pensilvania, con 21, fue un bastión de los demócratas en las últimas cuatro elecciones, aunque McCain realizó allí una sostenida campaña para revertir la tendencia.
McCain necesita de esos estados para contrarrestar los avances de Obama en zonas ganadas por Bush en 2004, como Nuevo México, Iowa, Colorado, Virginia -donde ayer estuvo la candidata vicepresidencial republicana, Sarah Palin-y Carolina del Norte.
En lo que respecta al voto popular, según el promedio de encuestas nacionales realizado por el sitio Web especializado RealClearPolitics, el candidato demócrata supera al republicano por 50,5% a 42,9%, conservando el liderazgo que goza desde el estallido de la crisis financiera, hace más de un mes.
Pero aunque las encuestas sugieren su triunfo, expertos advierten que Obama se muestra cauto debido a su temor a sufrir el llamado «efecto Bradley», que se refiere al caso del ex alcalde de Los Angeles Tom Bradley, también negro, que perdió su candidatura a la gobernación de California en 1982, aunque los sondeos previos descontaban su victoria. Su derrota se atribuyó a que muchos encuestados, motivados por lo que sería políticamente correcto, habían dicho que votarían por un afroestadounidense, aunque en la intimidad del cuarto oscuro hicieron lo contrario.
Pero el verdadero hito de esta campaña no será el apoyo que logrará Obama de los miembros de la comunidad negra que vayan a votar, sino cuántos irán a votar, ya que todos los analistas opinan que este año la participación de éstos, tradicionalmente desencantados, batirá récords.
«Después de décadas de promesas rotas en Washington, ocho años de políticas equivocadas de Bush y 21 meses de campaña que nos llevaron desde las costas rocosas de Maine hasta el sol de California, estamos a una semana de cambiar a EE.UU.», dijo ayer Obama en un acto en Canton, Ohio.
Un día después de haber reunido a 100.000 personas en Colorado, el senador por Illinois aprovechó su presentación para divulgar sus propuestas económicas -en momentos en que la crisis financiera domina la campaña y encabeza las preocupaciones de los votantes- y para enumerar lo que, según él, lo diferencia de McCain.
Este, por su parte, congregó a su asesores económicos en un hotel en Cleveland, donde prometió romper con las políticas económicas de Bush y limitar el gasto público.
«Ambos estamos en desacuerdo con el presidente Bush en políticas económicas», dijo McCain, de 72 años, en Cleveland, Ohio, el estado que definió la reelección de Bush en 2004 tras su ajustada victoria sobre su adversario demócrata John Kerry.
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