Roma (ANSA) - La incapacidad del Papa Juan Pablo II de hablar ayer durante la bendición Urbi et Orbi indica que la enfermedad de Parkinson sigue avanzando y provoca múltiples complicaciones sobre la fonación, dijeron médicos consultados por los medios.
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Según estos profesionales, Juan Pablo II estuvo lúcido y participó pasivamente de la bendición, pues seguía con la mirada en los folios puestos sobre el atril las palabras pronunciadas por el cardenal Angelo Sodano. Sin embargo, cuando se le acercó un micrófono e intentó hablar, emitió un sonido incomprensible y se escuchó una respiración jadeante ya que el aire expirado por sus pulmones no era suficiente para hacer vibrar las cuerdas vocales.
Además, la movilidad de los músculos facialesque reflejan una mímica diversa del rostro es la consecuencia indeseada de la droga Levodopa, que se utiliza para combatir el Parkinson, explicaron neurólogos.
• Dificultades
Juan Pablo II, que respira con fatiga y tiene dificultades para alimentarse de manera normal debido al déficit de deglución, tendrá que seguir recibiendo sustancias nutritivas a través de suero, explicaron médicos romanos.
Pese a lo ocurrido ayer, uno de los integrantes del equipo médico que desde hace meses controla la salud de Juan Pablo II sostuvo ayer que «la convalecencia va bien» al formular declaraciones bajo la condición de anonimato para el diario italiano «La Stampa».
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